Por: Ricardo Puerta
Tegucigalpa.- Este artículo es el primero de dos en secuencia, con el mismo título. Comparten una idea en común: el 2018 debería ser declarado el “Año de la migración”, al menos a nivel nacional y regional, me refiero a los tres países del Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras).
La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el pasado 19 de diciembre el Pacto Mundial para la Migración, con una votación de 152 países a favor, 5 en contra y 12 abstenciones.
Días antes, el 10 de diciembre, en Marruecos, la Canciller de Alemania, Ángela Merkel, dio la bienvenida a la adopción del Pacto Mundial para la Migración, diciendo que ya es hora de que la comunidad internacional se ocupe del tema de la migración. Para Merkel, el multilateralismo es la única forma de avanzar. Reiteró que su país necesitará más mano de obra calificada de fuera de la Unión Europea y tiene un gran interés en la migración legal”.
Los 152 países que votaron a favor en la Asamblea General de la ONU destacan la importancia de contar desde ahora con un marco compartido, multilateral y adaptable a las condiciones de cada país para abordar la migración y proteger los derechos humanos de aquellos que decidan dejar sus hogares.
Se estima que al presente hay 258 millones de personas que viven en un país donde no nacieron. Y en el caso de Honduras, la migración de nacionales hacia el exterior equivale al 14% de su población total, cuatro veces mayor que la media mundial, estimada entre 3% y 4% de la población total del planeta.
De los 5 países que votaron en contra del Acuerdo — Estados Unidos, Israel, Republica Checa, Hungría y Polonia— los 4 primeros ya se habían retirado del Pacto antes de la reunión de Marruecos, 10 de diciembre pasado. Su salida la basaron en una o varias de estas razones: la resolución contradice principios de los DDHH y políticas migratorias vigentes, incentiva la migración irregular, restringe la soberanía o perjudica a quienes ya son migrantes.
Además de los países que votaron en contra, otra docena de países se abstuvo, entre ellos Italia, Suiza, Australia, Austria, Bulgaria, Rumanía y Chile.
A pesar de lo anterior, el secretario general de la ONU, António Guterres calificó la votación de un “abrumador apoyo internacional”. Destacó además que “el texto marca el camino hacia una acción humana y sensata para beneficiar a los países de origen, tránsito y destino, así como a los propios migrantes, y mostró esperanza de que los países que decidieron mantenerse al margen revean su posición y se unan”.
Tanto la presidenta de la Asamblea General como Guterres insistieron en el carácter no vinculante de lo pactado, un argumento que no solo no convenció a Estados Unidos, sino a otros países, como Chile, para quien lo firmado «no resguarda completamente los legítimos intereses del país y dificulta la defensa de nuestras fronteras”.
El texto completo del Acuerdo está contenido en 39 páginas. Sintetiza más de 150 consultas –nacionales, regionales y temáticas hechas durante todo el proceso, el cual duro casi 3 años. Aparece finalmente concretado en 23 objetivos, que se explican de la páginas 6 a las 36 en este documento.
Y Honduras….¿qué?
Quienes en Honduras trabajamos, estudiamos o estamos interesados en el tema migratorio, hasta hoy no sabemos si participó algúnrepresentante oficial del Gobierno de Honduras en la reunión de Marruecos los días 9 y 10 de diciembre. Tampoco sabemos cómo votó en la Asamblea General de la ONU, celebrada el pasado 19 de diciembre, la embajadora Mary Elizabeth Flores Flake, que desde abril de 2010, es la Representante Permanente de Honduras ante las Naciones Unidas. Ella tiene el honor de ser la primera Embajadora mujer de Honduras ante las Naciones Unidas.





