Al evento asistieron representantes de instituciones involucradas en la formación y orientación de la juventud, la Sociedad Civil, sector privado, autoridades policiales, la Alcaldía Municipal, el PNUD, la Cooperación Española, la Cooperación Sueca, y especialmente jóvenes de las redes juveniles que se han unido a está campaña para lograr una capital libre de violencia.
En su intervención, Ricardo Álvarez, destacó que el Plan 450 es la ciudad que se quiere dentro de 18 años, una capital segura, con parques, transporte público, mejores avenidas y un mejor ambiente de convivencia.
El funcionario destacó que el PNUD siempre ha trabajado de la mano con la Alcaldía Municipal, para lograr la ciudad que queremos, enmarcado en eso, la Comisión de Seguridad Ciudadana está lanzando este programa que se suma a la lucha contra la delincuencia, con un enfoque a ser tolerantes, respetar a los demás por sus ideologías, sus pensamientos, maneras de ser y poniéndose en el lugar de los demás.
“Debemos aprender a tratar a los demás como si fueran un miembro de nuestra familia, porque somos hermanos y hermanas en Cristo”, reflexionó el alcalde, quien recalcó que como buenos cristianos se debe practicar el respeto y la tolerancia en todos los aspectos de la vida.
Para finalizar su disertación, Álvarez manifestó que las cosas pueden cambiar en Honduras “si nosotros cambiamos a lo interno, si aplicamos el dicho no le hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti, estoy seguro que tendremos una mejor sociedad, sin violencia y con seguridad”
Por su parte, Rebeca Arias, representante del PNUD, reveló cifras alarmantes sobre los diferentes tipos de violencia que se reportan en Honduras, en especial en el Distrito Central, por tal motivo se está buscando generar un cambio en la forma de actuar para resolver los conflictos.
El crimen y la violencia es uno de los más graves problemas que enfrentan Honduras, Guatemala y El Salvador, constituyéndose en los más violentos de América Latina. En el caso específico de Honduras, en 2009 se reportó una tasa 67 homicidios por cada 100 mil habitantes, lo que significó cinco mil 265 muertes.
A pesar de todos los esfuerzos realizados, la violencia aumenta cada año, lamentó la funcionaria, al tiempo que llamó a la reflexión y pensar que se deben hacer más esfuerzos para reducir este flagelo que deja un impacto negativo sobre el desarrollo humano y los procesos democráticos de las naciones.
Para las Naciones Unidas, la prevención de la violencia es un aspecto central que se realiza en Honduras enmarcado en el Programa de Seguridad, Justicia y Posición Social, mediante el cual se maneja el problema de la violencia desde un enfoque integral, dirigido a los grupos más vulnerables, como las mujeres y los jóvenes.
En el caso de Tegucigalpa y Comayagüela hay un aumento dramático de este flagelo, en 2009 se reportaron 802 homicidios, lo que significa una tasa de casi 73 homicidios por cada 100 mil habitantes, lo cual está por encima de la registrada a nivel nacional, agregó.
Recordó que en 2008 se realizó una encuesta sobre la victimización en el Distrito Central, ésta reveló que el 29.3 por ciento de los capitalinos está de acuerdo en que un hombre hiera a otro porque le quitó la esposa, casi el 20 por ciento avala contratar un sicario para ajuste de cuentas y el 72 por ciento acertó que se mate a una persona sí ésta inicio una pelea.
Arias aclaró que con esta estrategia, que es preventiva y dirigida a las reacciones interpersonales, espacio laboral y familiares, no se puede erradicar todo tipo de violencia, como la generada por el crimen organizado, el secuestro y narcotráfico, porque para ello es necesario otro tipo de acciones, pero de alguna forma se busca mitigar este problema y generar una sociedad más justa, tolerante y democrática.







