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Amenaza, riesgo, agresión

Por: Pedro Gómez Nieto

El concepto amenaza es disperso. Se trata del “anuncio de un mal dirigido contra otro, realizado de forma oral, escrita, o con actos, y con entidad suficiente para infundir miedo y temor”.

“Anuncio” implica difusión, pero el miedo es subjetivo, no hay manera de determinar la “entidad suficiente”. En cualquier caso, el receptor de la amenaza conoce de su existencia, aunque sea por indicios, deducciones. Establecida la amenaza, el riesgo sería la probabilidad, el nivel de certeza de que se concrete. Finalmente, la agresión es su materialización.

Las amenazas que acechan al objetivo a proteger, Honduras, por ejemplo, proceden de sus vulnerabilidades. Una vez identificadas implementaremos sobre ellas protocolos de seguridad según un porcentaje estandarizado. El esfuerzo se reparte en tres niveles: prevención (70%), disuasión (25%), y neutralización (5%). La Inteligencia trabaja en la prevención y disuasión encubierta, mientras las fuerzas de seguridad del Estado (Ejército y Policía) lo hacen en la disuasión abierta y en neutralizar la agresión cuando se produzca.

Estamos ante la piedra angular que soporta la seguridad de un Estado, su Servicio Nacional de Inteligencia (SIN). Civil (desmilitarizado), motivado, y altamente especializado, responsable de sostener el paraguas de la “Seguridad Nacional”, entendiendo por tal: «La acción del Estado dirigida a mantener el patrimonio y los recursos de la nación, en todas sus formas, así como el desarrollo armónico y el marco de convivencia de los ciudadanos, a cubierto de cualquier interferencia y agresión, interna y externa». El patrimonio es la herencia recibida, de la que somos gestores no propietarios, en consecuencia, es delictivo deteriorarlo o destruirlo.

Los autores e inductores de los recientes incendios y destrucción en edificios emblemáticos deben ser detenidos y enjuiciados por delitos de terrorismo. Para la bazofia que justifica la barbarie, el desprecio vomitivo de la hondureñidad. Las estructuras de Inteligencia deben ser una prioridad nacional, un asunto de Estado. Solo una clase política miope y mariguanada no entendería que las responsabilidades del SIN están por encima de las del Ejército y Policía Nacional, en cualquier nación del mundo.

Somos un país rico en recursos saturado de gente pobre, inculta, apática, con el amor propio al nivel del agua de las represas, y los valores morales por debajo del salario mínimo. Como decía Peter Drucker, el problema del subdesarrollo se encuentra siempre en la gerencia, no hay países pobres sino mal administrados. Aquí no se salva nadie. La corrupción e impunidad no son privativas de partidos políticos sino de personas individuales, delincuentes, sin importar su ideario ni posición social.

La oposición, ante el bluf con “Magnitsky”, remueve estiércol utilizado hace ¡dos años! para arrojarlo sobre la piedra angular de la política gubernamental, el ministerio de Seguridad, intentando nuevamente ensuciar la honorabilidad del general Pacheco. Repiten las declaraciones del narcotraficante ante autoridades gringas, acusando al ministro de ser quien apoyaba el paso de la droga por Honduras, estando en esa reunión Fabio Lobo. Desmontemos la falacia.

En Inteligencia, en las técnicas de interrogatorios, se estudia que la veracidad o falsedad de una declaración se encuentra en ¡los detalles! La declaración narrativa debe convertirse en descriptiva. Si el general Pacheco coordinaba con el narcotraficante el traslado de la droga: ¿Qué rutas establecieron? ¿Cuáles eran los sistemas de comunicación empleados? Identidades de los militares subordinados que el general puso a la disposición del cartel. Infraestructura utilizada, vehículos, matriculas, procedencia y destino de los envíos. ¿Dónde está el vaciado de las comunicaciones del narcodelator que la DEA tuvo que presentar obligatoriamente en el juicio como elementos de prueba? Interminable etcétera. El delincuente, que guarda prisión, ¡no aportó un solo detalle! Recientemente, el director de la DEA felicitó al general Pacheco por su trabajo. Estos hechos son maliciosamente silenciados por la caterva de conspiradores.

Políticos coprofílicos, periodistas coludidos, que en medios y redes esparcieron heces como si la información fuese actual y veraz. Atacando al honorable militar, pidiendo su separación del cargo, para debilitar a JOH y la gobernabilidad. Son una amenaza, un riesgo para la convivencia y el desarrollo. Un agujero negro orgánico.

Esta forma de hacer política afectando a la dignidad de las personas, calumniando, injuriando impunemente, ha sido denunciada recientemente por el Papa Francisco, en una entrevista con el periodista Jordi Évole, literalmente la define como: “Coprofilia: el amor a la cosa sucia, el amor a la caca”. Hay políticos fracasados que huelen…

                                                                                                   PG. Nieto.

                                                                                                   Asesor y Profesor CISI.

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