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Amnistía y renuncia, las nuevas presiones de la comunidad internacional sobre Porfirio Lobo

Tegucigalpa.- A casi tres semanas de los comicios generales que ungieron a Porfirio Lobo como el nuevo presidente electo de los hondureños, las presiones de la comunidad internacional para reconocer y legitimar el proceso, no cesan; a medida que el país les complace un capricho, surge otro y ahora abogan por una amnistía amplia e incondicional para Manuel Zelaya, así como la salida del mandatario interino Roberto Micheletti, último a quien no perdonan el no haber cedido ni sometido al país a sus pretensiones.
 

  • Si prospera el perdón a Zelaya y los suyos, no tiene razón la Comisión de la Verdad

A cambio de la amnistía para Zelaya y sus allegados, la comunidad internacional ofrece al nuevo presidente electo la nada despreciable suma de dos mil millones de dólares en ayuda para Honduras, como una forma de “lavarse la cara” y pedir disculpas por los yerros cometidos a lo largo de sus juegos políticos y diplomáticos en su mayoría equivocados.


Porfirio Lobo, un hombre conciliador que desea llegar a la asunción del poder el 27 de enero, sin líos con la comunidad internacional, ha impulsado un diálogo nacional para iniciar la ruta de la reconciliación y la unidad en la sociedad hondureña.


La idea original de Brasil, apoyado por Argentina para desembarazarse de Manuel Zelaya y México al querer sacarlo como un ciudadano cualquiera que podía andar por el mundo haciéndole un gobierno paralelo; y ahora, aboga porque al ex presidente se le considere una amnistía.


Uno a uno parece que Lobo tiene el interés por atender los deseos de la comunidad internacional, que también pide la renuncia de Micheletti porque “les incomoda” que esté con ellos—si es que vienen—el día de la toma presidencial el 27 de enero de 2010.

Perdón político sí, “lavado” de corrupción no: Pepe Lobo


Este martes, al reunirse con los jefes de bancada y el presidente del Congreso Nacional, Lobo dijo que es preciso unir el país, que existen cosas “por perdonar” y se debe buscar la paz, la tranquilidad y la reconciliación.



No obstante, fue enfático al indicar que en el tema de la amnistía, el interés se centra en que ésta no se otorgue en el ámbito de los delitos comunes conexos vinculados a la corrupción, “en eso quiero ser claro”, dijo Lobo.


Por su parte, los jefes de bancada de los partidos políticos expresaron su anuencia a colaborar, siempre y cuando, el tema de la amnistía sea ampliamente discutido y consensuado con los diversos sectores del país, con énfasis en los entes responsables de impartir justicia.


A excepción del parlamentario udeísta, Marvin Ponce, que pidió dar “más pensamiento” al tema de la amnistía, el resto de los parlamentarios mostró flexibilidad para abordar el asunto en esta legislatura a fin de allanar el camino a la reconciliación al próximo gobierno.


La noche del martes, el embajador de Estados Unidos, Hugo Llorens, resaltó el liderazgo del presidente electo Lobo en la iniciativa del diálogo nacional, la reconciliación y la búsqueda de la amnistía con los congresistas.


Llorens dijo a medios locales que Estados Unidos junto a varios países no ha descansado en la búsqueda de mecanismos que permitan resolver la crisis en Honduras, así como el retorno al orden constitucional.


USA impresionado por liderazgo de Lobo


En este sentido, “quiero decir que el presidente electo Lobo ha trabajado fuertemente el tema y quiero felicitarlo, de mi parte y de mi gobierno, por el liderazgo mostrado por lograr la reconciliación del pueblo”.

“Ese propósito de mirar al futuro es un elemento importante para el bienestar de Honduras, de verdad estoy impresionado de ese liderazgo, aunque obviamente el presidente Lobo es una persona de gran experiencia, que tiene visión y que de verdad creo que él entiende muy bien lo que quiere el pueblo hondureño”, remarcó Llorens.


Para el diplomático estadounidense, todo lo efectuado hasta ahora por el presidente electo Porfirio Lobo, “tiene el apoyo de Estados Unidos”.

Sin embargo, resaltó que hace falta cumplir otros puntos del Acuerdo Tegucigalpa/San José Diálogo Guaymuras, relacionados con la Comisión de la Verdad y un Gobierno de Reconciliación y Unidad.

Llorens dijo que si bien el proceso electoral fue transparente, “impresionante, comicios libres, transparentes en donde el pueblo envió un mensaje claro y contundente, ahí están los resultados, los hemos visto y no hay dudas; ese mensaje está ahí y Porfirio Lobo tiene un mandato fuerte, que no es solo para el Partido Nacional, sino que es un mandato del pueblo para la unidad y la reconciliación”.


En cuanto a la amnistía, recordó que si bien la misma no formaba parte del acuerdo, fue en el primer acercamiento liderado por el presidente costarricense, Óscar Arias, en donde se propuso, porque Arias es una “persona muy sabia” que trae consigo la experiencia de los acuerdos centroamericanos de paz.


Para Llorens, contemplar un “elemento de amnistía política siempre puede ayudar mucho para crear la reconciliación”, porque si bien no es un tema dentro del acuerdo, es un elemento “importante y positivo” en el marco de las discusiones en la legislatura.

Los pasos a seguir por Zelaya en búsqueda del perdón


Expertos juristas consultados por Proceso Digital son del criterio que al otorgar una amnistía política a Manuel Zelaya y sus seguidores, prácticamente queda sepultada la Comisión de la Verdad, que según el acuerdo Tegucigalpa/San José, deberá ser instalada por el próximo gobierno en los primeros seis meses.

El procedimiento que Zelaya deberá seguir para ser amnistiado—algo que él ha gestionado ante la comunidad internacional para no ser apresado—comenzaría por su salida de la embajada de Brasil para abocarse a los tribunales de justicia, donde rendiría una declaración.


Una vez rendida la declaración, se realiza una audiencia inicial, se le dicta auto de prisión (por formalismo) y al día siguiente Zelaya diría que quiere someterse a un “procedimiento abreviado” (de 12 días) donde acepta los delitos que se le imputan.

Luego de confesar sus delitos, el juez decide emitir una sentencia condenatoria. El Estado hondureño, vía Congreso Nacional, al conocer la sentencia de culpabilidad contra Manuel Zelaya, decide perdonarlo y otorgarle una amnistía política en “aras de la paz y la reconciliación” de Honduras, explicaron los juristas consultados.


De ahí la poca efectividad que tenga para el país la instalación de una Comisión de la Verdad, porque al haber amnistiado el Estado hondureño los delitos de una y otra parte (entiéndase del lado de Micheletti), la capacidad de maniobra de dicha comisión sería nula, porque aunque identificara lo que sucedió antes y posterior al 28 de junio, ninguna recomendación procede ante la decisión hondureña de perdonar, se explicó.

La metida de “pata” de la comunidad internacional


La urgencia hondureña por “reencontrarse” con la comunidad internacional pasa porque esta amnistía le abriría las puertas de Honduras al mundo y así reinsertarse en la Organización de Estados Americanos (OEA), agenciarse el reconocimiento y legitimidad al proceso electoral, además de garantizar un traspaso de mando tranquilo para Porfirio Lobo Sosa.


Para el ex canciller mexicano y analista internacional, Jorge Castañeda, la crisis política hondureña ha dado una dura lección a la diplomacia en donde “nadie salió bien librado”.


En un artículo escrito para el diario español El País, Castañeda, “los países que desde antes de la defenestración de Manuel Zelaya el 28 de junio pasado apoyaron su permanencia en el poder—las llamadas naciones de la ALBA: Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Paraguay, y aunque no formalmente, Argentina—perdieron en toda línea. Honduras se ubicaba en su columna; ya no. Hugo Chávez podrá alegar lo que quiera, pero se quedó con un aliado menos”.


Todas las naciones que fueron arrastradas y sorprendidas por la estrategia albista chavista, fueron por lana y salieron trasquiladas, dando por ganador del pugilato político a Roberto Micheletti, advierte Castañeda, quien dentro de las lecciones que identifica de la crisis, apunta a salidas más democráticas que permitan establecer sistemas de alerta temprana para evitar que se repitan hechos como los acontecidos en Honduras.


La reforma de la carta democrática de la OEA, una lectura más reposada de los acontecimientos hondureños y más diplomacia y menos intromisión en donde no los llaman, son algunos de los consejos del ex canciller mexicano que deja entrever en su análisis para El País.

Tanto Micheletti como Manuel Zelaya han sido claros que no van a declinar a los cargos que ostentan: el primero en calidad de gerente real del país, y el segundo, en su utopía de querer seguir siendo lo que ya no es, en vista que la cámara legislativa decidió que no retornaba al cargo y ratificó lo hecho el 28 de junio.


De esta suerte, el capricho de la comunidad internacional de sacar a Micheletti del poder antes de las toma presidencial en enero del 2010, no será fácil, al no existir consenso interno a favor de la remoción de Micheletti y ante la advertencia del comisionado de los derechos humanos en el sentido que si deja el cargo, Micheletti estaría incurriendo en delito.

Tremendo lío el que se le está formando al presidente electo, que tiene muchos retos ante sí, siendo el principal, el de no confundir la tolerancia con permisividad. Lobo deberá ser claro en su mensaje a la comunidad internacional que si la amnistía política va, la agenda del país la definirá él y los consensos internos que logre; no la presión externa encabezada por Miguel Insulza, que busca como “remendar” la cara a esa institución de capa caída.

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