Los dos hechos criminales ocurrieron en los sectores tres y cuatro de la populosa y conflictiva colonia Canaán de Tegucigalpa, donde los actos violentos son comunes.
Una de las víctimas es Noé Isaías Bonilla de 15 años de edad quien fue muerto de varios disparos, pero antes fue atado de pies y manos hacia atrás y envuelto en una bolsa color negro.
La acongojada madre del mozalbete dijo que su hijo no trabajaba ni estudiaba y anoche no llegó a dormir al tiempo que aseguró que el muchacho no tenía enemigos.
Mientras tanto, la tía del menor dijo que no sabe quién fue quien mató a Bonilla, pero pidió que se haga justicia en este caso y clamó por un cese a la violencia ya que la población ya no aguanta tanto hecho criminal.
Mientras tanto, a unas cuadras de ese hecho, en el sector tres de la misma colonia Canaán fue encontrada muerta una mujer únicamente identificada como Silvia, quien presenta varias perforaciones de bala en su cuerpo.
Los hechores dejaron a la mujer, que se estima tenía unos 30 años de edad, semidesnuda y tirada en una zacatera de la referida colonia capitalina.
Los miembros de la Policía Nacional y de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC), llegaron al lugar a la espera de los funcionarios del departamento de Medicina Forense para realizar el levantamiento de los cuerpos e iniciar las indagaciones del caso para tratar de dar con los responsables de los crimines y para establecer si hay una relación entre los dos hechos.
No obstante, algunos de los vecinos que llamaron a medios de comunicación, aseguraron que las víctimas se dedicaban a cometer el delito de la extorsión o cobro del impuesto de guerra.
En Honduras, se mantiene el promedio de 20 muertes violentas cada día, según las estadísticas que maneja el Observatorio de la Violencia de la estatal Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).







