Tegucigalpa – Los últimos casos de bárbaros crímenes contra menores en Honduras, denota que ni los pequeños escapan de la vorágine de la violencia que azota este pequeño país centroamericano donde casi toda la población es presa de la inseguridad y de los hechos delictivos que han generado que los asesinatos y homicidios cometidos con saña se hayan vuelto una constante.
– El hallazgo de un menor de siete años en un sector de Olancho, abusado y decapitado, ha indignado a los pobladores que desean hacerse justicia por su propia mano.
– En el Hospital Escuela las atenciones para pacientes niños y adolescentes víctimas de disparos de armas de fuego, se han incrementado hasta en un 50 por ciento.
El hallazgo del cuerpo sin vida de un menor de apenas siete años quien fue abusado y luego decapitado en el municipio de San Francisco de la Paz, al norte de Olancho, ha despertado la indignación de los pobladores de ese sector del país quienes afirman que llegó la hora de tomar justicia por sus propias manos.
| Casos emblemáticos Y es que cada vez son los casos de niños indefensos que son víctimas de la ola de violencia que tiene de rodillas a los hondureños y de la cual no escapan ni los menores y los recientes casos donde párvulos han sido asesinados de una manera espeluznante, es también un llamado de atención a los padres de familia para poner mayor atención a sus hijos. El pequeño que murió en San Francisco de la Paz, había sido raptado por su asesino el viernes a eso de las 6:00 de la tarde, pero fue hasta el sábado por la mañana que fue encontrado. Casos como el de ese menor, son cada vez más frecuentes en Honduras, muchos de los cuales ni siquiera trascienden, aunque hay algunos que son emblemáticos como el que ocurrió el 17 de agosto pasado en Morazán, Yoro, donde una criatura de apenas tres años de edad murió de manera horrenda. Los insensibles asesinos raptaron al pequeñito y luego de abusar sexualmente de él lo desmembraron y lo fueron a dejar a la puerta de la vivienda donde residía junto a su familia, generando una gran conmoción e indignación a nivel nacional, al igual que una impotencia al considerar que no se está haciendo nada para detener la violencia en contra de los menores. Otro caso, es el que ocurrió el 17 de septiembre pasado, cuando una menor de cuatro años de edad fue violada y asesinada en Tocoa, Colón, Caribe de Honduras. Mediante informes radiales de prensa, se indicó que un sujeto raptó a la menor para posteriormente violarla y asesinarla. |
| Cifras preocupan a los niños En mayo pasado, niños y defensores de la red de instituciones por los derechos de la niñez de Honduras expresaron su preocupación por el alto nivel de violencia e impunidad en el país centroamericano, donde en 2012 fueron asesinados 940 menores de edad. «Nos preocupa la violencia, porque nos está arraigando a todos como sociedad, pero los más afectados somos los niños y los adolescentes», declaró Daniela Cruz, presidenta infantil de la Red de Instituciones por los Derechos de la Niñez (Coiproden), Daniela Cruz. La ola de violencia en el país centroamericano dejó en 2012 al menos 940 infantes muertos, de ellos 832 (88.5 por ciento) eran niños, mientras que 108 (11.5) eran niñas, según cifras del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Cruz indicó que a los niños hondureños también les preocupa «la impunidad que prevalece en la mayoría de los crímenes» que investiga tanto la Policía Nacional como la fiscalía de la Niñez. Ante esa situación, instó al gobierno a que se «ponga las pilas cuanto antes» para combatir la violencia en Honduras, que a diario deja un promedio de 20 personas muertas, lo que hace figurar al país centroamericano entre los más violentos del mundo, según organismos nacionales e internacionales. Los defensores de los derechos humanos de la niñez hondureña, expresaron que también les preocupa que «no hay avances en relación a las medidas de protección para los familiares de las niñas y los niños asesinados». «Nos preocupa la situación de violencia que está afectando a toda la sociedad, por lo que le decimos al gobierno que nosotros queremos ser parte de la solución a este problema», apuntó Cruz. Para esa organización, los derechos más violentados son «el derecho a la vida, la salud gratuita, una educación de calidad y la integridad personal». Por su parte, el coordinador de la Red Coiproden, Wilmer Vásquez, lamentó que «los niños son víctimas de la violencia en Honduras y ellos esperan que el gobierno los tome en cuenta como parte de su estrategia para erradicar la inseguridad en el país». |
| Aumentan atenciones en hospitales El incremento de los casos de la violencia contra los niños también se manifiesta en la unidad de ortopedia del Hospital Escuela, donde cada vez más se atienden pacientes menudos que generalmente han recibido disparos de bala en sus articulaciones. El ortopeda del Hospital Escuela, Carlos Sánchez, asegura que el incremento de las atenciones a pacientes menores que son víctimas de disparos con arma de fuego, se ha disparado en un 50 por ciento en ese centro asistencial, ya que cada día son atendidos hasta dos niños por ese problema. “Son heridas penetrantes por arma de fuego, armas de alto calibre, ya que nosotros actualmente debido a una decisión, manejamos los jóvenes y niñas adolescentes hasta los 18 años de edad y los jóvenes entre los 14 y 16 años están metidos en violencia porque en forma fortuita están en un barrio marginal y pandillas o gente que está fuera de la sociedad, hace disparos al aire o en enfrentamiento con los contrarios y hieren contingencialmente a los menores, causándoles lesiones sobre todo en el músculo esquelético”, explicó el galeno. Agregó que en los últimos tiempos han atendido bastantes casos de fracturas expuestas que son bastante graves y limitantes que dejan secuelas, por lo que estimó que el número de atenciones se ha incrementado en un 50 por ciento y se atiende uno o dos casos a diario. Señaló que los costos de las atenciones, depende de la lesión y dónde esté localizada y lo más funesto es que muchos de los niños no logran llegar al hospital y mueren por las heridas recibidas y si los disparos son en la columna o en las extremidades, muchos quedan parapléjicos. Añadió que la morbilidad es mayor porque muchos niños que son afectados por los disparos reciben lesiones en los nervios o en los vasos que se fragmentan lo que hace más difícil curarlos y rehabilitarlos porque se requiere de equipo sofisticado que el Hospital Escuela, no cuenta con el mismo. “Aquí por los momentos no hay nada con que atender a los pacientes, por lo general lo tienen que comprar ellos; no hay analgésicos, no hay antibióticos, no hay sulfato de hierro, no hay brazo en C, no hay clavos y eso es crónico”, lamentó Sánchez. Según organismos defensores de los niños, entre 1998 y 2012, en Honduras murieron de forma violenta al menos más de ocho mil menores de 23 años. |







