Amorim señaló además que cuando conoció el incidente «el problema ya había sido resuelto» y ha recibido información de que próximamente Franciete «va a poder entrar».
Para el titular de la diplomacia brasileña el incidente no empeorará las delicadas relaciones con el nuevo Ejecutivo Hondureño.
«Al contrario, por lo que entiendo, hubo una preocupación del Gobierno del actual presidente (Porfirio Lobo) por resolverlo inmediatamente e intentar demostrar que fue un malentendido», declaró.
El nuevo Gobierno de Honduras destituyó ayer al director de Migración, Nelson Willy Mejía, como responsable de que Franciete no hubiera podido entrar al país, confirmó el propio ministro de Gobernación (Interior), Áfrico Madrid.
Brasilia y Tegucigalpa no mantienen relaciones políticas desde que el depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, se refugió en la embajada del país suramericano tras regresar clandestinamente después de haber sido derrocado por un golpe de Estado en junio.
Lobo, después de ganar en noviembre unas elecciones no reconocidas por Brasil ni buena parte de la comunidad internacional, fue investido presidente el miércoles pasado.
El nuevo mandatario se enfrenta al reto de poner fin a la profunda crisis política desatada con el golpe que derrocó a Zelaya y que puso en el poder a Roberto Micheletti.
El mismo día de la investidura de Lobo, Zelaya abandonó la legación brasileña y viajó a República Dominicana.







