Canahuatti, un ingeniero industrial ligado a la empresa privada, fue nombrado canciller por el presidente hondureño, Porfirio Lobo, quien asumió el poder el pasado miércoles.
El alto funcionario detalló que Lobo y el presidente salvadoreño, Mauricio Funes, han sostenido conversaciones, y que planean visitarlo próximamente para «establecer los puntos de convergencia».
Funes, quien se sumó a la condena internacional por el golpe de Estado y rompió relaciones con el Gobierno de facto que encabezó Roberto Micheletti, ha anunciado que planea reanudar las relaciones con el Gobierno de Lobo.
El canciller hondureño detalló que la Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamérica (SICA) les ha invitado a «participar en la que podría ser la reintegración de Honduras» al organismo, aunque no brindó detalles de inmediato.
Agregó que han iniciado conversaciones con los cancilleres de la región para «formalizar esta reintegración».
«En este momento Honduras se abre al mundo con una visión orientada a establecer las bases de paz y tranquilidad social para concentrarnos en nuestra agenda prioritaria, que parte del crecimiento económico, de establecer las condiciones para fomentar el empleo», dijo Canahuatti.
Agregó que Lobo impulsará relaciones orientadas a «establecer alianzas estratégicas que ayuden a fortalecer la democracia» y que Honduras ve a las naciones centroamericanas «como países hermanos».
El canciller expresó que con Nicaragua, cuyo Gobierno no reconoció las elecciones en Honduras donde triunfó Lobo, existen más similitudes que diferencias.
«Con el caso de Nicaragua, primero que somos parte del SICA, tenemos la negociación con la Unión Europea, Nicaragua tiene comercio importante con Honduras. Hay más cosas que nos unen que las que nos separan», dijo el canciller en referencia a una posible negativa de este país a normalizar las relaciones.
«Cada uno de los presidente tiene compromisos con sus pueblos» y las relaciones «van más allá de posturas ideológicas», resumió el canciller hondureño.







