Tegucigalpa – Un nuevo y sensible actor emergió en las últimas horas en el escenario de la conflictividad que sacude a Honduras. Las Fuerzas Especiales de la Policía, un grupo élite conformado por especialistas Rurales, Antimotines y Tigres, se han sublevado y sus acciones se han extendido afectando a varias unidades policiales.
Aunque no todos los elementos de este bloque están en la protesta, si son suficientes para causar una sensación de caos que se ha expandido por la capital hondureña y que ya trasciende en el circuito Metropolitano del Valle de Sula y también en el caribe y sur del país.
#EncuestaPD????¿Tiene razón el grupo de agentes policiales de Fuerzas Especiales de estar de “fusiles caídos” en demanda de mejores condiciones laborales?
— Proceso Digital (@ProcesoDigital) 19 de junio de 2019
Las protestas de los policías elites iniciaron la noche de este martes, pero las autoridades pretendieron desactivarla al publicar un comunicado prometiendo mejoras a colectivas. La acción no fue suficiente.
Este miércoles las Fuerzas Especiales intensificaron sus protestas y sus actos de rebeldía se materializaron en el cuartel Casamata, un sitio que simboliza el poder y la jerarquía policial. Allí lanzaron bombas lacrimógenas y generaron desorden en la búsqueda de lograr unificar acciones con otros cuerpos policiales.

Igualmente, en su propio cuartel, conocido como la sede de los Cobras, en honor a un bastión policial desparecido, los agentes de las Fuerzas Especiales lanzaron gases lacrimógenos, un disuasivo que ellos mantienen en abundancia, tras ser una de las armas disuasivas que han utilizado permanentemente en las manifestaciones de médicos y maestros, cuyas diferencias con el gobierno no han logrado ser superadas y que hacen que el país discurra a semi vapor.
Pero eso fue poco porque momentos después, también hicieron ráfagas de disparos, lo que provocó alarma entre los pobladores, especialmente entre los padres de familia que tenían a sus hijos en una escuela vecina a esa unidad ubicada en la popular colonia Villa Delmi.
Más allá de ello, cuando el jefe de la Policía Nacional, comisionado general, José David Aguilar Morán llegó al lugar en la búsqueda de establecer conversaciones con los amotinados, también fue atacado con gases lacrimógenos , desafiando el mando supremo de la institución.

Entre tanto, varios comandos del grupo élite también se trasladaron a otros puntos de la ciudad e intentaron que más policías se sumaran a su causa, en su ruta, además usaron gases y rafas de disparos que generaron terror entre los transeúntes y vecinos de cada posta.
No se tienen destalles si en ese camino otros agentes se sumaron. Oficialmente se ha indicado que únicamente la unidad antimotines de Tegucigalpa es la que mantienen la sublevación.
Zozobra
Mientras estos hechos ocurren, los medios y una parte de docentes integrados en una Plataforma han mantenido sus protestas contra el gobierno y a la vez siguen auspiciando un diálogo alternativo sin sentarse en la mesa convocada por el Poder Ejecutivo. Ellos exigen educación y salud de calidad.
La conflictividad también ha provocado la semiparalización de las universidades públicas del país, especialmente en sus centros de San Pedro Sula y Tegucigalpa.

Mientras los transportistas de carga pesada también hacen sus manifestaciones y tomas de carreteras, desde hace tres días, ellos exigen que se haga efectivo el pago de la tarifa aprobada y consensuada con los empresarios que usan sus servicios. Hasta esta noche la mediación oficial no había dado resultados positivos.
Pero esta paralización ha ocasionado un pánico colectivo respecto al abastamiento de combustible. Efectivamente las tomas han generado retrasos en algunas entregas y muchas gasolineras se han quedado sin las reservas . La situación se prolonga al atlántico puerto de La Ceiba.
Mientras unos 150 elementos de las Fuerzas Especiales siguen en la sublevación, los transportistas en sus protestas y tomas de carreteras y los médicos y maestros hacen lo propio, también grupos políticos de oposición se han sumado al combustible social y han incendiado las redes con mensajes que alientan a sacar al gobierno del poder.
Líderes del opositor partido Libertad y Refundación y otros actores políticos han enviado mensajes a sus huestes pidiéndoles unirse a las protestas y tomas de carreteras y vía públicas.

La ola de protestas también es aprovechada por grupos delincuenciales que han empezado a saquear locales comerciales.
Dengue
Como si esto fuera poco, Honduras sufre de una aguda epidemia de dengue que solo en las últimas semanas ha causado 34 muertes , según informes oficiales, aunque por los menos 24 más están en la etapa de confirmación.
Desesperadamente madres de familia acuden a los hospitales con sus pequeños enfermos y las salas no dan abasto para brindarles la atención adecuada.

Mientras el acento lo marca el prolongado verano augura una crisis alimentaria, producto de la pérdida de cosechas por las afectaciones naturales.
Conflictividad
Este cóctel de acontecimientos muestra una Honduras, efervescente, con una conflictividad social, similar a la ocurrida a finales de 2017 , tras las elecciones generales.
De este modo las aguas hondureñas se muestran turbulentas hasta el punto de que podrían desbordarse.







