La jornada de celebraciones, que incluyó actos culturales típicos costarricenses, quedó empañada por la detención de cinco personas que, según la Policía, se enfrentaron a agentes durante una protesta simultánea al traspaso de poderes, que se realizó en el Parque Metropolitano La Sabana, en el centro de San José.
Sin tapujos, la nueva mandataria reconoció que tiene «limitaciones», pero aseguró que sus debilidades serán compensadas por el equipo de Gobierno que la acompaña, integrado por 21 ministros, nueve de los cuales son mujeres.
Resaltando la tradición democrática y pacífica costarricense, Chinchilla manifestó ante los nueve presidentes y el Príncipe de Asturias que abrirá «las puertas a todas y todos los costarricenses».
«No sólo a los partidos políticos y a los gremios sociales o empresariales, sino también a los ciudadanos que a menudo nadie representa», puntualizó en el discurso, que, como reconocida católica, concluyó con la petición de que Dios y la Virgen de Los Ángeles -patrona del país- «ilumine y bendiga» a Costa Rica.
Incluso agradeció la presencia en la ceremonia de sus rivales políticos en las elecciones del pasado 7 de febrero.
«Su presencia en este acto es signo de mejores días para Costa Rica», dijo.
«Nadie debe pretender el monopolio de la verdad. Constituye, más bien, un imperativo ético escuchar, poner oído atento y deliberar. Esta premisa orientará la acción de mi Gobierno», subrayó la nueva mandataria.
«Este es el momento para construir una política en la que el liderazgo no consista en dictar una clase o articular una arenga, sino en compartir coincidencias y articular acuerdos», añadió.
Sin lanzar promesas específicas, Chinchilla hizo un repaso por las tareas prioritarias de su Gobierno, que tocan temas como seguridad, vivienda, salud, educación, generación de empleo, apoyo a la pequeña y mediana empresa, competitividad, ambiente, tecnología e innovación.
La politóloga de 51 años dejó de lado el discurso en primera persona y se refirió a los deberes de los ciudadanos, al tiempo de declarar que se trabajará «en equipo por una Costa Rica más segura y más tranquila, con mayor y mejor presencia policial y con una más depurada cultura de legalidad».
«Trabajaremos por una Costa Rica más próspera y competitiva, generadora de riqueza, comprometida con las micro, pequeñas y medianas empresas, y con empleos más productivos y mejor remunerados», acotó.
Reiteró además su apuesta por el desarrollo ecológico con el fin de tener «una Costa Rica próspera y verde», y al mismo tiempo volcada sobre las nuevas tecnologías y la innovación.
En su primera acción como presidenta, Chinchilla firmó cuatro decretos, en los que se incluyen una moratoria a la actividad minera de oro tanto a cielo abierto como subterránea y varias medidas sociales.
Esta medida impedirá la gestión de nuevos proyectos de este tipo en el futuro, pues han levantado mucha polémica en el país por su impacto ambiental.
La gobernante declaró de interés público y conveniencia nacional la Red Nacional de Cuidado y Desarrollo Infantil, una cadena de centros sociales de atención a personas que precisan de asistencia permanente, una de sus principales promesas de campaña.
Además, creó por decreto un Comité Consultivo sobre seguridad ciudadana, encabezado por ella misma e integrado por representantes de los tres poderes del Estado y así como la figura del Comisionado Nacional Antidrogas, que tendrá la responsabilidad de la prevención y el combate al narcotráfico.
Más temprano informábamos
Laura Chinchilla se convierte en la primera presidenta de Costa Rica
San José – La socialdemócrata Laura Chinchilla Miranda, de 51 años, fue investida hoy como presidenta de Costa Rica y se convirtió en la primera mujer que ostenta ese cargo en el país centroamericano.
Chinchilla prestó juramento y recibió la banda presidencial del presidente del Congreso, Luis Gerardo Villanueva, a las 11.35, hora local (17.35 GMT), en el Parque Metropolitano La Sabana ante unas 10.000 personas y en presencia de nueve jefes de Estado y el Príncipe de Asturias.
La nueva mandataria, quien se convirtió en la gobernante número 49 en la historia del país, dirigirá los destinos de Costa Rica hasta 2014 tras ganar las elecciones del 7 de febrero con un amplio margen y sustituye en el cargo a Óscar Arias, compañero de partido y de quien fue ministra y vicepresidenta.
La mandataria recibió la banda presidencial en una larga ceremonia que incluyó actos culturales, música, bailes, mascaradas y hasta un desfile de bueyes, y después de que prestaran juramento sus vicepresidentes, Alfio Piva y Jack Lieberman.
Asisten a la ceremonia los presidentes de El Salvador, Mauricio Funes; Guatemala, Álvaro Colom; Honduras, Porfirio Lobo; Nicaragua, Daniel Ortega; Panamá, Ricardo Martinelli; Ecuador, Rafael Correa; Colombia, Álvaro Uribe, y México, Felipe Calderón.
También está presente el presidente de Georgia, Mikheil Saakashvili, y el Príncipe de Asturias.
Entre los asistentes al evento están las principales figuras políticas, económicas y artísticas del país, así como decenas de familias que se acercaron para presenciar el evento.







