El discurso se produce poco antes de que el nuevo secretario de Estado adjunto para la región, Arturo Valenzuela, inicie un viaje por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay con el que pretende abrir una nueva era de relaciones basadas en la confianza y el respeto mutuo.
Altos funcionarios del Departamento de Estado han admitido últimamente que entre Estados Unidos y sus vecinos del hemisferio hay «divergencias importantes», pero también consensos en muchas áreas.
Washington es consciente de la irritación que existe en las relaciones interamericanas debido a la postura que ha adoptado en la crisis hondureña y el mal sabor provocado por su reconocimiento de los comicios.
Estados Unidos ha dejado claro que está especialmente preocupado por algunas «debilidades institucionales» que se dan en diferentes países de la región.







