* A pesar que el ex presidente desconoce su autoridad, los diputados comenzarán hoy a debatir el asunto, pero no hay seguridad que exista una votación
* Aunque el propio Zelaya autorizó al Congreso a conocer su restitución o no, al firmar el acuerdo Tegucigalpa – San José, ahora lo descalifica para conocer su caso.
Tanto Zelaya y Micheletti, bajo la mediación de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el gobierno de Estados Unidos, acordaron que sería el Congreso Nacional quien tomará la decisión sobre el retorno o no y que nadie debería presionar o adoptar supuestos sobre previas decisiones.
Pero Zelaya finalmente rechazó el acuerdo que ordenó a sus delegados firmar y declaró como “fracasado” y “letra muerta” el referido documento, ya que no le permitieron la restitución el pasado 5 de noviembre.
Tras las elecciones celebradas el domingo y ganadas ampliamente por el partido Nacional y su candidato presidencial Porfirio Lobo Sosa, los diputados fueron convocados para que el miércoles conozcan el asunto.
Divisiones
El tema provoca divisiones a nivel interno, en la comunidad internacional e incluso en el mismo movimiento de Zelaya, ya que sus declaraciones permanentes son contradictorias y variables.
Pareciera que el gobierno estadounidense ahora exige el regreso de Zelaya al poder, tal como lo señaló el subsecretario de Estado para asuntos latinoamericanos, Arturo Valenzuela, y que según ellos forma parte del proceso de retorno al orden institucional, el cual inicio con las elecciones del domingo.
Para varios países el regreso de Zelaya ya no es necesario, debido a que las elecciones y la transferencia del poder el pasado 27 de enero resuelven el tema referente al retorno a la institucionalidad.
Incluso en la Cumbre Iberoamericana, el tema provocó tal división que imposibilitó la adopción de una resolución oficial y únicamente se permitió que la presidencia del grupo, en manos de Portugal, emitirá una declaración en la cual exigen la “restitución de Zelaya en el cargo para el que fue democráticamente elegido hasta completar su período constitucional”, que concluye el 27 de enero del próximo año.
Pero curiosamente Zelaya ahora rechaza su restitución bajo los esquemas del Acuerdo Tegucigalpa-San José, así como los de la comunidad internacional y ahora reclama su regreso pero sin que venza su mandato, sino que se disuelvan los demás poderes y se convoque a una asamblea constituyente que redacte una nueva Constitución y después llamar a elecciones.
Ello equivaldría a que Zelaya se mantenga más de un año en el poder.
Sin sorpresas
Pero para el vicepresidente del Congreso Nacional, Ramón Velásquez Nazar, es difícil que ocurra “sorpresa” en la votación de los diputados, ya que no ha existido ninguna variación de importancia en relación a lo que ocurrió el pasado 28 de junio cuando los diputados acordaron sustituir a Zelaya por Micheletti.
El diputado Velásquez Nazar indicó que ese es un tema que corresponde a las instancias del Poder Judicial y la Fiscalía más que al ente del Congreso, pero que igual lo discutirán para cumplir con lo pactado en el Acuerdo.
Pero el presidente del Congreso Nacional, José Angel Saavedra, el tema de Zelaya solamente será agendado en la reunión de hoy, lo que no da garantías que la votación se realice el miércoles.
Como el Congreso solicitó la opinión de la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía General, la Procuraduría General y el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos es posible que los diputados decidan turnar a una comisión los referidos documentos para que luego recomiende una posición a votar.
De acuerdo a los expertos legislativos es difícil que los diputados se decidan en la primera discusión a votar resolución alguna.
Para el analista Raúl Pineda es difícil que los diputados cambien la situación, ya que Zelaya es una persona que aún mantiene 18 cargos judiciales en su contra.
Indicó que es imposible para alguien que tenga 18 juicios poder ejercer la Presidencia del país, ya que esta sujeto a que cualquier juez dictamine suspenderle de sus funciones públicas.
Y por último la relación de fuerzas políticas no ha cambiado desde que acordaron su sustitución del cargo.







