El vicepresidente, de ideología liberal y que llegó a ese cargo como aliado de los sandinistas, recordó que Honduras es vecino de Nicaragua, uno de los principales socios comerciales y el lugar por donde sale «buena parte» de las exportaciones nicaragüenses.
Insistió, por tanto, que algunos países, incluido Nicaragua, que de momento no consideran legítimas las elecciones hondureñas, reconocerán a Lobo como mandatario de ese país.
Honduras realizó el pasado domingo unos comicios generales sin el respaldo de gran parte de la comunidad internacional por considerar que se desarrollaron en un marco de ruptura del orden constitucional, tras el golpe de Estado del pasado 28 de junio contra el depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya.
Las elecciones fueron ganadas por Lobo, candidato del opositor Partido Nacional, un triunfo que ha sido reconocido por Colombia, Estados Unidos y Panamá.
Para Morales Carazo, los hondureños escogieron su propio camino con la elección de Lobo y una vez se consolide «se irán normalizando las relaciones con la comunidad internacional».
«El reconocimiento de Estados Unidos y de otros países es un buen comienzo para el nuevo Gobierno (electo), que emana de unas elecciones que únicamente les corresponde calificar a los hondureños», subrayó.
Confió en que la elección de Lobo «sea el primer gran paso para encontrar la reconciliación tan necesaria que urge ese hermano país» y que «beneficia a todos en el área centroamericana».
Sobre la restitución de Zelaya en la Presidencia, Morales Carazo fue enfático: «Este capítulo me parece que está cerrado».
«¿Qué va a ocurrir con el presidente Zelaya?. A mí me da la impresión que cometió una serie de errores y el último, que se me ocurre fue fatal, de irse a meter a la embajada de Brasil en Tegucigalpa», indicó.
«No conozco el caso de que un rehén o un preso tenga capacidades de negociación. Creo que él tenía mucha mayor maniobrabilidad o más cartas en las manos estando afuera que adentro», añadió.
No obstante, no descartó que se alcance un «acuerdo honorable» con Zelaya «ante las nuevas realidades» en Honduras, a través de una amnistía, tanto para «golpistas» como para «golpeados».







