Tegucigalpa – La decisión del gobierno de Honduras de rechazar la asistencia de España por 75 millones de euros (2 mil 100 millones de lempiras), un empréstito blanco y en condiciones prácticamente de donación, para construir tres hospitales públicos en zonas postergadas del país, ha sido calificada de “sospechosa, grave, poco transparente” y hasta con la posibilidad de un tercer actor en escena, que podría ser China.
– Es muy probable que la decisión del gobierno de Honduras esté influenciada por un tercer actor que podría ser China, apuntó en analista Graco Pérez.
Así se expresó el experto en derecho internacional, Graco Pérez, quienreflexionó que detrás de la decisión del gobierno de Honduras “hay mensajes ocultos” que solamente se sabrán con el transcurso del tiempo.
En conversación con Proceso Digital arguyó que “si tuviéramos los fondos nacionales para la construcción de los hospitales, no tiene sentido que anden allá en el CAF (Corporación Andina de Fomento) y que pretendan ingresar al BRICS”.
Adicionó que la propia ministra de Finanzas, Rixi Moncada ha reiterado que se buscan 70 mil millones de lempiras para financiar el Presupuesto General 2024, lo que claramente indica que no existen los recursos suficientes para respaldarlo con fondos nacionales.
Se cuestionó: “¿A qué fueron a España? ¿Para que buscaron esos fondos? ¿Para qué hicieron los anuncios?”.
Pérez recordó que el gobierno ha mantenido el discurso que de los ocho hospitales a construir, tres ellos iban a ser financiados por España y al final no pasará lo que tanto dijeron.
“Eso demuestra una falta de planificación y transparencia. Esto nos deja en muy mala imagen ante la comunidad internacional, sobre todo ante los países cooperantes”, señaló.
Trasfondo de un tercero
A criterio del analista Pérez, existe un trasfondo en la determinación del gobierno hondureño. “Si hay un tercer país que esté dando ese dinero, se dice que podría ser China, ellos lo van a dar más rápido, pero sin ningún control y al final eso es lo que genera corrupción”, aseveró.
Previó que al no existir controles, como sí lo habría con España, al final lo que vamos a tener es un montón de edificios que no contarán con las condiciones que cumplan las normas internacionales.
Puntualizó que “al final nos puede salir más caro la rapidez que seguir los caminos de transparencia para obtener fondos y que especialmente puedan ser auditados, no solo por la fuente de financiamiento, sino por el mismo Estado de Honduras”.
“La decisión del gobierno nos deja como poco serios. España es un país serio, ir allá a negociar con el presidente del gobierno español, luego hacer los anuncios y finalmente decir que ya no, entonces quiere decir que algo raro está sucediendo que no sabemos”, finiquitó. JS







