La secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, anunció el miércoles la suspensión de las deportaciones de haitianos para mitigar la crisis humanitaria generada por el sismo, en un país ya azotado por la pobreza y la hambruna.
Consultado por Efe, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Matt Chandler, dijo: el TPS «está en el rango de opciones que consideramos en (una situación de) desastres».
Sin embargo, «nuestro enfoque sigue siendo el salvar vidas», agregó.
Chandler no precisó si, al final, el Gobierno de Estados Unidos otorgará el TPS a una parte de los más de 500 mil haitianos que se calcula viven en este país, ni cuándo anunciará esa decisión.
La mayoría de los haitianos se encuentra en EE.UU. de forma legal, pero con un TPS los indocumentados tendrían acceso a permisos de trabajo y estancia legal en el país.
En declaraciones a la cadena CBS, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que la Administración de Barack Obama «está dando pasos para asegurar que la gente reciba algún estatus temporal, para no complicar el problema» que ya afrontan en Haití, aunque no dio detalles.
La mayoría de la diáspora haitiana se ha radicado en Estados Unidos, Canadá, República Dominicana, Francia, Guadalupe, y Puerto Rico.
Según la Oficina del Censo, en 2008 había 532.060 haitianos en Estados Unidos, y las principales colonias se encuentran en Florida, Nueva York, Nueva Jersey, Massachusetts y Georgia, en ese orden.
Expertos consultados hoy por Efe coincidieron en que esta crisis representa un momento oportuno para que Estados Unidos demuestre su liderazgo en la región.
«El cese de las deportaciones es un paso importante, pero no existe mejor razón que esta nueva crisis para dar el TPS a los haitianos en EE.UU., que son una tabla de salvación para sus familias en Haití», dijo Lisa Haugaard, analista del Grupo de Trabajo para América Latina.
«Un desastre sin precedentes y de semejantes dimensiones requiere una respuesta sin precedentes. Hasta ahora, la respuesta de EE.UU. ha sido buena», afirmó la experta, quien consideró «vital» que Washington provea una «ayuda inmediata y generosa».
Por su parte, Don Kerwin, vicepresidente de programas del Instituto de Política Migratoria, estimó que el TPS «es un paso que EE.UU. debe dar definitivamente» porque la situación en Haití «es un ejemplo clásico» de quienes necesitan ese tipo de ayuda.
«Ya antes del terremoto, Haití afrontaba una crisis económica, escasez de agua y alimentos y una desolación causada por huracanes y tormentas tropicales. Los haitianos en EE.UU. no tienen a dónde regresar», señaló.
Kerwin agregó que ahora más que nunca los haitianos necesitarán de las remesas que envían sus familiares desde Estados Unidos y otros países.
En 2007, los haitianos enviaron cerca de 1.830 millones de dólares en remesas a su país, la mayoría de ellos desde Estados Unidos.
Las remesas, a su vez, conforman cerca del 35 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Haití, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).







