De poco han servido las conversaciones y los acercamientos que se efectúan entre diversos sectores con el dignatario hondureño. No hay duda que el llamado “poder ciudadano”, como se ha autodenominado el actual gobierno, tiene la mirada fija en un propósito político claramente definido y en ese escenario la legalidad no es algo que les interese, es cosa de menos.
El presidente hondureño Manuel Zelaya Rosales y su grupo de cercanos colaboradores siguen adelante con su proyecto por materializar la encuesta que el domingo 28 de este mes buscará validar su propósito de legalizar la cuarta urna en el proceso eleccionario general, convocado para noviembre de este año.
De allí solo queda dar un salto a la instalación de una constituyente que dará al traste con la Constitución política de este país. Luego la historia la han anticipado los analistas políticos: todo es parte de la ola chavista de continuismo disfrazado de “democracia participativa”.
| La clase política enfrenta una encrucijada frente a la imposibilidad de negociar la legalidad | El presidenciable nacionalista, Porfirio Lobo Sosa, lo ha dicho claramente, en los últimos dos años: el presidente busca el continuismo, quiere quedarse en el poder ha repetido sin cesar. |
¿Se negocia la ley? En este escenario “Mel” Zelaya y su grupo de cercanos colaboradores se han blindado con una millonaria campaña propagandística y con una amplia repartición de regalías a lo largo y ancho del país donde la dosificación de bondades contrasta con la llegada de los españoles a América y la legendaria entrega de espejitos mágicos a cambio de los tesoros indígenas.
Las fuerzas políticas institucionalizadas empezaron, algo tarde, a provocar encuentros en los que el gobernante mantiene sus posiciones casi inamovibles. Lo cierto es que luego del fallo de los tribunales hondureños y de las acciones de la Fiscalía, la Procuraduría y del Tribunal Supremo Electoral, las cosas están claramente establecidas y los márgenes para recobrar la gobernabilidad dependen exclusivamente del cumplimento de la Ley. Se ha conocido que las conversaciones entre el presidente del Congreso hondureño, Roberto Micheletti, el candidato presidencial, Elvín Santos, un ex presidente liberal y el actual dignatario Manuel Zelaya están en una encrucijada sujeta a la legalidad. Proceso Digital logró establecer que como parte de los presuntos arreglos se ha contemplado que la aprobación del la Ley de Plebiscito y el Referéndum pasarían por modificaciones que satisfagan las expectativas de Zelaya Rosales.
Esta Ley, según anunció del propio Micheletti, será aprobada por la Cámara en la sesión del próximo martes y para ello será necesaria la participación de la bancada nacionalista. Instituciones del más alto nivel como el Comisionado de Derechos Humanos ha expresado su preocupación y su alarma frente a la crisis de gobernabilidad y de respeto a la ley que Honduras soporta. Más adelante ciudadanos organizados también han hecho lo suyo y se han pronunciado a través de marchas y acciones cívicas pacíficas. Igual se han expresado a favor de fortalecer la democracia las más altas jerarquías eclesiásticas del país. |
Camino al calvario o a la gloria
Mientras los políticos tratan de superar la “crisis”, que pone en vilo el cumplimiento de las leyes, también los militares atraviesan su propio calvario o quizás recorren un camino hacia la gloria.
Luego del triste papel en que las Fuerzas Armadas se vieron envueltas el año anterior, cuando también la administración presidencial les obligó a declararse “cansadas” para atender sus obligaciones constitucionales, frente al proceso de elecciones internas, los militares ahora piensan con mayor detenimiento en su quehacer.
| Modernizadas, las Fuerzas Armadas, a través de sus más altos jerarcas, han iniciado una especie de “reconocimiento del terreno” y su ronda de conversaciones e intercambios con la cúpula de la clase política, los líderes de opinión y periodistas de gran influencia, son parte de la definición de una estrategia en la búsqueda de lograr la mejor salida. | ![]() |
No hay duda que ellos también tienen la protección de un mandato expreso de un tribunal de justicia que les impide participar en la encuesta o consulta que el gobierno realizará en próximo domingo.
La baraja política de los réditos El proyecto político que impulsa el presidente Zelaya Rosales ha contado desde el inicio con una temerosa oposición política. Los partidos tradicionales, el Liberal en el poder, con una crisis de respaldo jurídico en su liderazgo, intentó llevar la fiesta en paz pero el “primer anillo” presidencial le marcó un territorio distante y le impuso al candidato Elvín Santos y a su acompañante, el también presidente del parlamento, Roberto Micheletti, una distancia sellada por una baraja donde las cartas de intercambio siempre obedecieron a réditos fijos. Así, el Congreso hondureño aprobó iniciativas emanadas desde la Casa de Gobierno como la Ley de Participación Ciudadana, el proyecto Petrocaribe, la Iniciativa Bolivariana de las Américas, ALBA, y algunos otros que fortalecieron las posiciones políticas de “Mel” Zelaya y su grupo denominado los “patricios”. Los nacionalistas tampoco han mostrado diferencias significativas. Porfirio Lobo, candidato presidencial de los nacionalistas, ha decidido no confrontar al presidente Zelaya Rosales ya que, a su juicio, Honduras debe caminar por la ruta de la unidad. Porfirio “Pepe” Lobo ha señalado problemas nacionales como la inseguridad y la alta ola criminal que abate al país, el desempleo y el alto costo de la vida como prioridades que deben ser atendidas por la administración pública. Voces aisladas de líderes nacionalistas han mostrado su insatisfacción con el quehacer presidencial y su manifiesto plan por cambiar el sistema de gobierno de esta nación centroamericana. El jefe de la bancada nacionalista, Rodolfo Irías Navas y el diputado Antonio Rivera son, en la Cámara, quienes han reflejado su disentir.
Así, proyectos como el de dejar sin aeropuerto la capital hondureña al cerrar Toncontin; hacer llamado de alerta cuando desde el Ejecutivo se intentó incidir directamente en la elección de los magistrados a la Corte Suprema de Justicia o oponerse a decretar la medida “hoy no circula”, sin tener una plan de ahorro energético definido, han sido abortados. En tanto partidos como la Democracia Cristiana, DC, se ha visto más plegada a la línea emanada desde la presidencia del Congreso y sus posiciones si bien no son del agrado del Ejecutivo tampoco son claramente fuertes como para generar sacudidas que provoquen cambios reales. Por su lado, el partido de Innovación y Unidad Social Demócrata, PINU-SD, ha mostrado algunas diferencias claras. A lo largo de la gestión del gobierno Zelaya Rosales han denunciado la corrupción pública, la violación al orden democrático, la falta de un plan anti crisis frente a la depresión económica mundial, entre otros aspectos altamente cuestionados. La situación del izquierdista partido de Unificación Democrática, UD, se ha vuelto más que lamentable. El partido se ha resquebrajado por señalamientos de falta de transparencia que involucran a su candidato presidencial, César Ham, quien se ha tornado en las últimas tres semanas un hombre incondicional del actual gobernante. En los cafetines de la capital, se asegura que la “unidad” de Ham con “Mel” no sólo evidencia el color rojo partidario que les une, sino que también coincide con las arcas en rojo en que Ham mantiene a la UD. En las últimas semanas, César Ham ya no se esconde para acompañar y aplaudir, en los actos públicos, las acciones oficiales. La UD se ha visto azotada por una inmigración de dirigentes que cuestionan las acciones de Ham y que ven como su partido dejó de ser opción de país para convertirse en una facción gobiernista. |
Toño, Carmen y los débiles y comprables liderazgos En medio de esta atmósfera y alentados por débiles y comprables liderazgos sindicales y gremiales, el presidente y su “primer anillo”, han logrado fortalecer una estructura arropada por una campaña propagandística que vende sueños y esperanzas en un país donde la pobreza afecta a más del 70 por ciento de la población. | ![]() |
Nada mejor que ver a Carmen, la guapa y tímida empleada doméstica contando la falacia que ya tiene seguridad social y que eso le facilitará su vida conyugal y hasta reproductiva al lado de su amado albañil, el famoso Toño.
Luego, Toño ve con enorme entusiasmo como el gobierno del Zelaya Rosales le aprueba un salario mínimo que le permitirá mantener dignamente su futura mujer, Carmen. El culebrón no tiene nada que imitar a las telenovelas mexicanas y venezolanas.
En otro momento, la entrega de la millonaria propaganda televisiva pone a los protagonistas en la modesta casa familiar de Carmen. Allí inician las conversaciones con padres y amigos, hablan sobre la cuarta urna y la necesidad del pueblo de ser consultado.
Pero la obra continúa, Carmen sueña con Toño convertido en un líder popular, en un dirigente que anima a su pueblo a luchar por el cambio del sistema, a soñar con la revolución; ya en esa fase la telenovela propagandística no deja nada a la imaginación aunque en una nueva versión se puede ver a la pareja promocionando la cuarta urna y la participación en la encuesta emanada desde la casa de Gobierno.
Estamos ante el uso de marketing propagandístico para vender, al mejor estilo de la manipulación de masas, los sueños que se abordan en los cuentos de camino real.
Un gabinete alejado de su quehacer pero enamorado del poder A la par de la campaña mediática, los ministros han enfilado sus baterías a promover el proyecto. Ellos tienen más que el permiso, del mandato de alejarse de sus funciones para trabajar por el éxito de la cuarta urna. Ellos al igual que su jefe, se han enamorado del poder y para conservarlo, cada uno en su zona territorial asignada, pone su mejor esfuerzo a favor de la llamada “cuarta urna”.
Como ejemplos pueden citarse el de la estatal Empresa Nacional de Energía Eléctrica, ENEE, que mientras brinda deficientes servicios y el país desperdicia la oportunidad de lograr una alianza con Taiwán para construir una represa amigable con el medio ambiente, su gerente Rixi Moncada, se afana en la zona sur por lograr los votos a favor de la cuarta urna, donde ha encontrado en el alcalde de Choluteca, “Quintín” Soriano a un férreo opositor que la sacó huyendo hace un par de semanas, no sin antes decirle, que se ponga a trabajar. Igual pasa con el ministro de Salud, Carlos Aguilar más comprometido con el proyecto político presidencial en el norteño departamento de Cortés, que en contrarrestar en esa zona la alta incidencia de la influenza AH1N1. No es diferente con lo que está pasando con la casi colapsada estatal de telecomunicaciones, Hondutel, en la que su gerente, Jorge Rosa, se dedica a distribuir regalías y teléfonos oficiales en El Progreso, Yoro, sector en el que le ha tocado trabajar el proyecto político oficialista. Este fin de semana su quehacer quedó claramente establecido cuando al lado del Presidente inauguró, en ese sector, el proyecto de telefonía móvil, “Progresocel”, con 2,500 aparatos móviles a disposición del público, cantidad que desde ya marca un fracaso financiero tal y como se lo predijo directamente el propio mandatario hondureño. En ese acto, la administración Zelaya Rosales también aprovechó para repartir cheques entre ciudadanos damnificados por los recientes terremotos y a los que se les hizo viajar desde diferentes zonas del norte hondureño. El gerente de la Empresa Nacional Portuaria, ENP, Roberto Babum, fue el encargado de entregar los cheques. Cada uno de los beneficiarios también recibió el mensaje de la necesidad de participar el domingo en la encuesta oficial. Pese a que cada uno tiene sus áreas de trabajo político, tampoco faltaron en el evento los ministros de la Presidencia, Cultura, y el de Obras Públicas así como los titulares de CONATEL, Comisión Nacional de Banca y Seguros, Copeco, entre otros altos personeros. Así, mientras “Mel”, Toño, Carmen, y los “patricios” continúan encantados por el poder, Honduras mantiene el dilema de la ruta que marcará su incierto destino, sin la orientación precisa que augure un arribo seguro, debatiéndose en una ola de inseguridad y pobreza que cada vez minan más a su población. |













