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España intenta continuar intervencionismo en Honduras

Tegucigalpa/Madrid – Honduras contará en la toma de posesión del presidente electo Porfirio Lobo con la presencia de gobernantes y misiones de diversas regiones del planeta mientras España se convierte en el más reticente a reconocer al nuevo gobierno electo en los comicios más votados en la vida democrática de este nación centroamericana.
 

Países como Panamá, Taiwán, Canadá, Estados Unidos, República Dominicana, Colombia, Perú, India, Malta, Israel y Guatemala, entre otros, han confirmado su presencia en los actos de trasmisión del mando presidencial hondureño, mientras que el Gobierno español ha mantenido que no reconocerá al gobernante electo ya que a juicio de su Gobierno en Honduras aún no se ha restablecido la plena normalidad democrática.

Analistas hondureños han interpretado la posición española como parte de las alianzas de ese país con el mandatario venezolano Hugo Chávez debido a interese financieros y de negocios entre ambas naciones.

El Ministerio de Asuntos Exteriores descartó la presencia del príncipe Felipe de Borbón en la investidura de Lobo al considerar que el nuevo presidente toma el relevo del gobierno de Roberto Micheletti que sucedió a Manuel Zelaya el 28 de junio pasado, tras una decisión del Congreso hondureño.

En franca intromisión en asuntos hondureños, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, anunció el pasado día 11 de enero que era «muy difícil» que el príncipe acudiese a la investidura, como suele hacer en los países de América Latina, si antes no había una «solución constitucional» a la crisis, desconociendo los acuerdos hondureños y lo que dicta la Carta Magna y las leyes internas de este país centroamericano.

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