Granada (España) – Un equipo multidisciplinar de científicos españoles demostró, por primera vez con datos cuantitativos, que los primeros pobladores de Europa ya se adaptaron al cambio climático, con grandes fluctuaciones.
El trabajo es fruto de la colaboración de la Universidad de Granada (UGR), en el sur de España, y el Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social de Tarragona, y se centró en unos yacimientos de la localidad granadina de Orce.
El trabajo permitió reconstruir la evolución del hábitat y del clima en el que vivieron los primeros grupos humanos de Europa gracias al análisis de los restos óseos de las especies de anfibios y reptiles recuperados en ese municipio.
Responsables de ProjectORCE, coordinado por la UGR y dirigido por el profesor del departamento de Prehistoria y Arqueología Juan Manuel Jiménez Arenas, explicaron a EFE que se ha aplicado un algoritmo y se han implementado herramientas SIG (sistemas de información geográfica) para comprobar la adaptación de los primeros europeos al cambio climático.
Esta tecnología permitió reunir, gestionar y analizar datos de diferente naturaleza para demostrar cómo se adaptaron en los diferentes yacimientos de Orce a las grandes fluctuaciones meteorológicas, según afirmó la investigadora Ana Fagoaga.
Las conclusiones de este estudio fueron posibles gracias al análisis de restos con 1,5 millones de años de antigüedad procedentes de mamuts, hipopótamos, rinocerontes o hienas gigantes, pero también de ranas y serpientes que actúan como «estaciones climatológicas» por su dependencia de los datos climatológicos.
Los resultados del estudio indican que los primeros habitantes del continente europeo lidiaron con unas condiciones ambientales diferentes en dos de los yacimientos de Orce de 1,4 y 1,3 millones de años de antigüedad.
Los restos del Ophisaurus, un lagarto sin patas que ya no tienen presencia en Europa pero sí en el norte de Marruecos y el sureste asiático, sirvieron para modelizar su hábitat y estudiar por qué sí está documentada su presencia en uno de los yacicmientos y no en otro, lo que permitió que los cáculos climáticos sean más precisos.
Estos nuevos datos han permitido esclarecer el marco ecológico en el que se movieron los primeros homínidos en Europa.
«El clima, y en consecuencia el paisaje, jugaron sin duda un papel muy importante en las dispersiones y comportamientos humanos durante el Pleistoceno», apuntó el investigador Christian Sánchez, quien apuntó que sirve además para comprender la evolución de las rutas de estos pobladores o sus avances tecnológicos.
El proyecto abordará en el futuro la reconstrucción climática de los niveles más antiguos de esos yacimientos. EFE
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