El cuerpo de Jaar fue abandonado en un solar baldío de la colonia Venezuela de Tegucigalpa, a pocos metros de la posta policial. Estaba con las manos atadas y envuelto en una sábana color rojo oscuro.
Miguel Jaar –quien era el dueño del Centro Comercial la Alambra-, murió a consecuencia de un paro cardiaco, ya que sus captores no le proporcionaban los medicamentos, según el informe preliminar.
Según las autoridades correspondientes, la victima murió a causa de problemas de salud intensificados por la falta de suministro de medicamentos durante su rapto.
El empresario vestía un pantalón beige, una camisa blanca, calcetines negros. A pocos metros del occiso se encontró una camisa a rayas, color azul.







