«Nos pidió que el presidente Funes siga jugando ese rol de liderazgo en la región por la defensa de la democracia y la estabilidad, no solo del país sino también de la región», dijo.
Martínez destacó que ambos países tienen una posición «prácticamente coincidente» con respecto a la situación en Honduras tras el golpe de Estado y las elecciones del 29 de noviembre.
EE.UU. ha reconocido los comicios, al igual que la victoria de Porfirio Lobo, pero también ha insistido en que si bien las elecciones eran «un importante hito» en el camino para solucionar la crisis no son suficientes y Honduras
Mientras, El Salvador ha afirmado que ha habido «un evento» el pasado día 29 que cambia el escenario en Honduras y que las elecciones aquél día deben ser tenidas en cuenta como parte de la salida a la crisis, recordó Martínez.
El Gobierno de Funes ha pedido «gestos» a Lobo para demostrar que tiene «voluntad de cumplir aquellos aspectos del Acuerdo Tegucigalpa-San José que pueden ser llevados a cabo y estamos esperándolos», agregó.
Martínez también habló con la secretaria de Estado de las deportaciones y del Estatus de Protección Temporal (TPS, en inglés) que concede EE.UU. a quienes huyen de guerras y desastres naturales, y que caduca en septiembre de 2010 para los 230.000 salvadoreños amparados bajo ese programa.
Washington y El Salvador han creado hoy un grupo de trabajo encabezado por representantes de la Oficina de Inmigración y Aduanas de EE.UU. (ICE) y del Gobierno de Funes, que iniciará mañana mismo sus labores para analizar el tema de las deportaciones, dado que el país centroamericano busca una moratoria a las mismas.
EE.UU. sólo estudia la posibilidad de reducir los vuelos semanales para los deportados. Actualmente efectúa un promedio de cinco.
Martínez indicó que Clinton apoyó la idea del grupo de trabajo y planteó que «era importante» buscar junto con este grupo y el Departamento de Estado «una salida a la población (acogida al) TPS».
El canciller no quiso adelantar qué tipo de solución podría darse, porque eso será un tema en las conversaciones, pero dijo que encontró «voluntad» de dialogar para encontrar una salida.
«El compromiso que hay es trabajar junto con el grupo para encontrar una salida tanto a las deportaciones como al TPS», afirmó Martínez, quien dijo que ambos países coinciden en que la solución tiene que darse cuanto antes.
El ministro de Exteriores de El Salvador recalcó que una prórroga del TPS «es una opción», pero dijo que estaba abierto a otras opciones siempre y cuando beneficien a los salvadoreños.
Preguntado sobre si ha pedido formalmente la renovación del TPS, Martínez aclaró: «No nos queremos amarrar al límite de la renovación porque a lo mejor encontramos de manera creativa algo que pueda superar al TPS».
El Salvador espera que haya una «salida general» a este problema si EE.UU. lograra aprobar una reforma migratoria integral.
tiene que dar más pasos.






