Se trata de una Iglesia encabezada por el primer papa de América, arropado con la humildad franciscana pero con la determinación no solo de desmontar las anquilosadas estructuras eclesiales sino de ver la Iglesia universal alejada del carro del boato y lujo por doquier.
Cardenal Rodríguez, un protagonista de los cambios El hondureño Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, presidente de Caritas, conocido por sus posiciones a favor de una renovación del gobierno central de la Iglesia, es uno de los más cercanos al sucesor de la silla de Pedro. Para el Cardenal hondureño, ser coordinador del G8, de cara a la reforma de la Curia es una responsabilidad que requerirá el esfuerzo de sus siete compañeros de equipo. Rodríguez Madariaga dijo que ya se cuentan con sendos informes de sus compañeros y que el cardenal Bertello en El Vaticano hizo lo propio. El cardenal hondureño dijo que el papa Francisco tiene la virtud de lograr que el mundo vuelva sus ojos hacia El Vaticano pero no para apreciar escándalos sino para contemplar la esperanza. |
Detalle de las reuniones de la Curia con el papa Francisco El papa Francisco podrá reunirse a solas con cada uno de estos miembros, según lo considere oportuno, y también podrá aumentar o modificar el número de componentes de este Consejo.Los ocho cardenales ya han realizado algunas reuniones informales para intercambiar ideas y propuestas y entregar el material recopilado de las áreas y episcopados a los que pertenecen. En estos primeros tres días (1, 2 y 3 de octubre) se analizarán también otros documentos entregados por los jefes de los dicasterios, los ministerios que forman la Curia romana, y con quienes ya el papa Jorge Bergoglio se reunió hace algunas semanas. Además de la reforma de la Curia, que podría incluir la eliminación o fusión de algunos de estos «ministerios», también se abordarán la estructura de la Secretaría de Estado y su poder y competencias. Una de las propuestas que pueden llegar a concretarse es la realizada por el cardenal Francesco Coccopalmerio, quien consideró que podría nombrarse una nueva figura, la del «moderator curiae», que haría de mediador entre la Curia y el papa, reduciendo las competencias del todopoderoso cargo del secretario de Estado. Además, los cardenales podrán aconsejar al papa en algunas cuestiones de la vida de la Iglesia, como la necesidad de mayor colegialidad o una posible reforma de la organización del Sínodo de los Obispos. El papa ya adelantó en el vuelo de regreso de su viaje a Río de Janeiro, que el G8 también se tendrá que ocupar de cómo afrontar «en el marco de la pastoral matrimonial el tema de los divorciados que se han vuelto a casar». Pero para que lleguen los cambios, El Vaticano asegura que tendrá que pasar bastante tiempo. Tras las reuniones de estos días, añade la oficina de prensa del Vaticano, se celebrarán otras -aún sin fecha-, y además a los cardenales se les ha pedido «discreción» respecto a los contenidos que se pondrán sobre la mesa. Un elevado número de propuestas y sugerencias fueron enviadas a los purpurados así como al papa por parte de las conferencias episcopales y religiosos de todo el mundo. Las propuestas fueron divididas por temas y entregadas a los asesores para ser examinadas. Entre las prioridades figura también el tema de la familia. |



El papa Francisco podrá reunirse a solas con cada uno de estos miembros, según lo considere oportuno, y también podrá aumentar o modificar el número de componentes de este Consejo.



