La mejora en la calidad de vida de los guatemaltecos se ha visto «gravemente afectada por los altos índices de criminalidad y violencia», sostuvo en rueda de prensa Vitalino Similox, secretario general del Consejo Ecuménico.
El religioso calificó de «alarmantes» las cifras de asesinatos en Guatemala, y dijo que no se diferencian con las reportadas durante los 36 años de conflicto armado (1960-1996), que dejó unas 200.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos.
Según Similox, sólo en los primeros diez meses de 2009 se registraron en Guatemala 3.286 asesinatos y eso no lo pueden «tolerar las iglesias», señaló.
Afirmó que desde 1996, cuando se firmó la paz, los distintos gobiernos no le han dado una atención correcta a los acuerdos y, al contrario, «permitieron la implementación de políticas neoliberales, la privatización, el crecimiento del narcotráfico y la penetración de los grupos de poder paralelo en el Estado».
El dirigente religioso dijo que los tres grandes problemas pendientes de abordar en la agenda de paz son la violencia, el incremento del crimen organizado y el narcotráfico, y la agresión contra el medio ambiente que genera cambios climáticos «graves y dramáticos».
«No hemos visto acciones concretas del Gobierno para combatir las extorsiones y los asesinatos», manifestó Similox.
El Concejo Ecuménico urgió al Estado poner atención a la agenda de la paz para superar los problemas sociales, impulsar el desarrollo rural, la equidad de género y mejorar la calidad de vida de los guatemaltecos, la mayoría de ellos sumidos en la pobreza.







