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Jóvenes, hijos del “estatuto del docente”, huérfanos de calidad educativa

Tegucigalpa.- Los jóvenes hondureños, en su mayoría, “hijos del Estatuto del Docente”, se encuentran huérfanos de una calidad educativa que les permita mejores condiciones de vida y acceso a ofertas laborales y educativas pertinentes, revela el último informe nacional de desarrollo humano presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Honduras que cubre el período 2008-2009.
 

El Informe, denominado “de la exclusión social a la ciudadanía juvenil”, indica que en el ámbito educativo se plantea la necesidad de mejorar la calidad de la educación superior, al igual que la educación secundaria. Para ello, estas deben adaptarse al cambio paradigmático que invita a sustituir la cultura de la enseñanza por la cultura del aprendizaje y al desarrollo de competencias para el aprendizaje autónomo, el desarrollo del pensamiento crítico y la capacidad de “aprender a aprender a lo largo de toda la vida”.

El Informe Nacional de Desarrollo Humano (INDH), que dentro de sus ejes progamáticos cuenta con una encuesta nacional hecha a jóvenes, acerca de su percepción del desarrollo humano en Honduras, señala que el 54.5% de los jóvenes en el 2008 no estaba estudiando y entre algunas de las motivaciones para no hacerlo se encontraban que tenían que trabajar para ayudar a la familia y no podían pagar sus estudios.

Pero otro grupo—sostiene– el 31.7% declaró que no quería o no le interesaba estudiar, “lo cual resulta muy preocupante. Al indagar sobre el nivel educativo de los que declararon esto, llama la atención el hecho de que el 74.3 por ciento solo cuente con estudios a nivel primario. Esto podría ser interpretado como una evidencia clara de un serio problema de la falta de pertinencia y de relevancia de la educación secundaria, así como de insuficientes alternativas flexibles y atractivas a la juventud para incorporarse a la misma”.

Huelgas se anteponen a las clases


Uno de los jóvenes consultados, según el INDH, manifestó que “yo pienso que la educación de ahora no es tan buena como la de antes. Los maestros de antes se enfocaban más en enseñar y exigir. Hoy sólo van a la escuela, dan guías, escriben en la pizarra y se van”.

Otra persona consultada expresó lo siguiente: “Si yo comparo la época en la que yo estudié, mi educación primaria y secundaria a la actual, realmente hay una diferencia abismal.


Los conocimientos que los jóvenes adquieren ahora en la escuela y en el colegio, ni siquiera se comparan a los que yo recibí únicamente en la escuela. Tuve la oportunidad de tener una escuela muy buena. Yo crecí en la colonia Tres de Mayo. Estudié en la escuela Rafael Pineda Ponce, una escuela pública allá por los años de 1974. Tuve excelentes maestros en aquella época. No había tantos colegios magisteriales que hacían huelgas. No parábamos de recibir clases. En mi formación secundaria, estudié en el Instituto Central. En la actualidad, la educación ha ido en decrecimiento acelerado, realmente muy acelerado”.

En un análisis acerca de la evolución educativa en los últimos años, en particular los avances y esfuerzos hechos por los gremios magisteriales en los años ochenta en el logro de la oficialización de colegios de secundaria para un mayor acceso de los jóvenes a los estudios, esa tendencia no se refleja en los esfuerzos magisteriales de los últimos años, centrados en la visión economicista del gremio y no en la mejora continua de la calidad educativa de los estudiantes.


Este grupo de estudiantes analizados comprende la edad de 12 a 30 años, en el nivel de la educación secundaria y superior, por lo que bien se les puede llamar como “los hijos del Estatuto del Docente”, último que constituye el mayor privilegio y derecho obtenido por los maestros pero que a estas alturas comienza a ser cuestionado porque su impacto en la calidad educativa lejos de mejorar profundiza los retrocesos.

Años luz de Costa Rica y Panamá


Mientras en el 2006 la tasa bruta de matrícula en secundaria para Centroamérica fue de 73.3 por ciento para Costa Rica y 70 por ciento para Panamá; Honduras apenas llegó al 53 por ciento, debajo de Nicaragua que fue de 64.1 y solo superando a Guatemala que reportó 45.3 por ciento. El Salvador y Belice no tenían datos disponibles, según el informe.

Visto en perspectiva comparada, la situación de la educación secundaria de Honduras en relación al resto de países de la región, refleja los enormes desafíos por superar.

Este promedio sin duda incide en los bajos niveles de la calidad educativa en el nivel superior.

Un indicador aproximado para medir la calidad de los aprendizajes en la educación secundaria es el nivel de reprobación que se presenta entre los educandos. En el caso hondureño, la reprobación constituye un importante problema en el tercer ciclo y del ciclo diversificado de la educación secundaria.

En el tercer ciclo, el porcentaje de reprobación en el 2007 fue de 26% de alumnos de la matrícula final y en el ciclo diversificado, fue de 19 por ciento. El promedio de reprobación para ambos ciclos fue del 23 por ciento.

El fracaso escolar, ya sea bajo la forma de reprobación, repitencia y deserción escolar, es un fenómeno complejo originado en la desigualdad social y en el ambiente escolar., entre otros.


Estatuto del Docente, de legítimo a convertirse en daño


De acuerdo a los datos arrojados por el Informe, en el grupo de la edad de 12 a 18 años, el 64% de los jóvenes manifestó estar estudiando, el 33% no lo está y el 1.8% nunca asistió a ningún centro educativo. En el grupo de edad de 25 a 30 años, el 8.0% está estudiando, el 82 por ciento no está estudiando, pero estudió en algún momento y el 9.4 por ciento nunca asistió a un centro educativo.

Aunque los factores de pobreza y falta de oportunidades de empleo constituyen obstáculos que impiden a los jóvenes garantizarle el acceso a la educación, la calidad educativa y el nivel de rendimiento es el otro de los factores que inciden para que la educación hondureña se encuentre en niveles de subdesarrollo que dan pena.

En lo que va del 2010, el tema de la educación se ha convertido en un problema recurrente matizado por las protestas magisteriales por salarios, un mal entendido “espíritu de cuerpo” al cerrar filas ante el despido de mentores contratados irregularmente y por protestas callejeras orientadas a generar desestabilización al actual gobierno. Los maestros, en estos cinco meses, bien pueden contabilizar más de 30 días sin dar clases.

Un grupo de padres de familia, en señal de cansancio por la interrupción de clases, optó por instalar una huelga de hambre en los bajos del congreso nacional en protesta porque los maestros se resisten a dar el pan de saber a los jóvenes y a los menores.

La protesta, inusual, ha captado simpatías en la mayoría de la población que no ve con buenos ojos las banderas que por cualquier achís, toman los maestros. El debate de la calidad educativa y el compromiso de los maestros en formar cada vez se calienta más. El Informe de desarrollo humano del PNUD en cuanto a educación en jóvenes se refiere, es un aldabonazo a la conciencia en donde las cifras son contundentes, carecen de ideología y discurso político, por pertenecer precisamente a la ciencia exacta de las matemáticas y las estadísticas.

En perspectiva para la próxima década, Naciones Unidas en Honduras propone atender la sugerencia de los jóvenes en materia de política educativa para introducir una mejora sustancial y sostenida en la educación; incrementar la oferta de formación y educación técnica y vocacional a través de iniciativas públicas y privadas, formales e informales, así como actualizar la educación superior a los requerimientos de la sociedad de la información y el conocimiento, así como del mercado laboral.

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