Arzú, de 41 años, iba conduciendo ese día en estado de embriaguez y chocó contra vehículos estacionados en la calle donde vivía el policía, que ese día estaba libre de servicio.
Lora -un veterano de la Guerra del Golfo y con ocho años en la policía cuando ocurrió el incidente- salió a la calle con su arma de reglamento y abrió la puerta del conductor, y lanzó unos disparos.
El policía alegó en su defensa que Arzú intentó cerrar la puerta y que comenzó a conducir lentamente arrastrándolo con el automóvil.
Agregó que disparó, en cinco ocasiones, para liberarse, porque temía por su vida, mientras que la Fiscalía sostuvo que Lora había dado versiones contradictorias de los hechos.
Lora alcanzó a Arzú con una bala que le entró por la espalda y atravesó su corazón y causó su muerte en el lugar del incidente, el 18 de mayo de 2007.
Previo a ser sentenciado, Lora, de 37 años, dijo entre lágrimas que lamentaba lo ocurrido y que nunca lo olvidaría.
Sin embargo, Katarina Arzú, hija de la víctima, afirmó que no creía que las palabras de Lora fueran sinceras.
«No creo que esas palabras vengan de su corazón. Creo que lo ha dicho para obtener una sentencia mas leve», indicó.
Lora, que apelará la decisión del juez, estuvo en libertad condicionada durante su proceso judicial, tras pagar una fianza de 50.000 dólares.







