El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el Mercosur y la Comunidad Europea se pronunciaron en este sentido e hicieron llamamientos a solucionar de manera pacífica y mediante el diálogo el conflicto desatado por la intención del presidente hondureño, Manuel Zelaya, de reformar la Constitución.
Ban manifestó su preocupación por la situación y pidió moderación a todas las partes para evitar una escalada de la crisis, a la vez que rechazó que fuese a enviar observadores a una consulta popular impulsada por el mandatario hondureño para este domingo y que ha sido el detonante de la crisis.
Con dicha convocatoria, Zelaya pretende conocer la opinión de la ciudadanía respecto a un eventual referendo sobre la instauración de una Asamblea Constituyente para reformar la Carta Magna, que sus críticos atribuyen a su intención de ser reelegido, algo que prohíbe la Constitución actual.
Esta iniciativa ha sido declarada ilegal por la justicia, por lo que el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, el general Romeo Vásquez, se negó a que el Ejército diera apoyo logístico a la consulta y fue destituido por el presidente en una decisión que fue dejada sin efecto por la Corte Suprema.
Ban «considera que es importante que los líderes del país actúen respetando por completo la ley y las instituciones democráticas» e instó a que busquen «el consenso sobre esos apremiantes asuntos políticos de forma pacífica y mediante el diálogo», explicó su portavoz, Micele Montás.
Por su parte, el Mercado Común del Sur (Mercosur), formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, expresó «su pleno y decidido respaldo al orden institucional de la República de Honduras».
En un comunicado de la cancillería de Paraguay, que ejerce la presidencia semestral del bloque, éste hizo un llamamiento «a todas las fuerzas políticas y sociales para que contribuyan a la gobernabilidad democrática, mediante el establecimiento de un inmediato proceso de diálogo y concertación».
Desde la Comisión Europea, su comisaria de Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, también manifestó su «profunda preocupación» por la crisis política hondureña y pidió que todas las partes implicadas «mantengan la calma y respeten el Estado de derecho y el orden democrático del país».
Mientras, el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), que, a petición del Gobierno de Zelaya, se reunió hoy en una sesión extraordinaria para evaluar la situación en Honduras, trabajaba una resolución que establezca el envío de una comisión especial y el apoyo al proceso democrático de ese país.
La Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), a la que Honduras ingresó el año pasado de la mano de Zelaya, insistió hoy en que en Honduras se está gestando un golpe de Estado.
«Declaramos que nos movilizaremos» en apoyo del gobernante, dijeron los países del organismo, algunos de los cuales ya denunciaron ayer a nivel individual una amenaza golpista y expresaron su respaldo al mandatario hondureño.
A las muestras de solidaridad expresadas ayer a título individual por los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; Bolivia, Evo Morales, y Nicaragua, Daniel Ortega, se sumó a última hora de anoche la del ex mandatario cubano Fidel Castro.
En uno de sus habituales artículos en la prensa oficial de Cuba, Castro aseguró que «Zelaya no ha cometido la menor violación de la ley. No realizó un acto de fuerza. Es el presidente y comandante general de las fuerzas armadas de Honduras».
El líder de la revolución cubana destacó «la conducta valiente de Zelaya» al irrumpir ayer en la sede de la Fuerza Aérea para reclamar las urnas y las papeletas de la consulta del domingo «pasará a la historia».
Incluso Castro llegó a comparar al hondureño con el ex presidente chileno Salvador Allende, quien murió «heroicamente» el 11 de septiembre de 1973 en un golpe de Estado liderado por Augusto Pinochet.







