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La corrupción nos roba esperanza de vivir con dignidad, concluyen en conversatorio

Tegucigalpa – La corrupción es un mal que daña a la sociedad en general, que legaliza la injusticia y que roba esperanza de vivir con dignidad, coincidieron defensores derechos de la niñez, de mujeres campesinas, de colectivos de mujeres lésbicas, de pueblos originales y de artistas, durante el conversatorio denominado “Y a vos, ¿cómo te afecta la corrupción?”.

El Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD) promovió una la jornada para analizar la macrocorrupción por sectores claves de la sociedad hondureña, en el momento que un grupo de expertos de Naciones Unidas analiza in situ, las condiciones para la instalación de la Comisión Internacional contra la Corrupción e Impunidad en Honduras (CICIH).

El coordinador del CESPAD, Gustavo Irías, refirió que “el país en los últimos años ha estado marcado por esta macrocorrupción, que implica la captura del Estado por pequeñas élites y redes criminales para beneficiarse del Estado” y que se manifiesta mediante la desviación de recursos.

Desprotegidas

“La corrupción nos roba la esperanza de vivir con dignidad en el campo, dijo Wendy Cruz, de la articulación de la Vía de Mujeres Campesinas, quien señaló que el caso Pandora, un proyecto destinado para comunidades campesinas cuyos fondos no llegaron a sus beneficiarios es un ejemplo de cómo el flagelo golpea a los campesinos, y hoy hay personas que viven en la pobreza por esa corrupción.

Cruz dijo que desde 2015 pelean por un crédito solidario diferenciado para las mujeres, pero su falta se ve reflejada en los desplazados, porque el estado no garantiza una vida digna en el campo. “La corrupción nos está desterrando del campo”, lamentó.

En tanto, Virginia Díaz del Centro de Estudio la Mujer (MEM-H), señaló que el nivel de impunidad, de más del 97 % en los casos donde las mujeres son las víctimas, no tiene respuesta por la débil institucionalidad, donde no hay investigación y contrariamente en muchos casos hay colusión de la Policía con los agresores.

“Tenemos un estado feminicida y eso también es corrupción”, afirmó al mencionar que la penetración de las redes criminales en barrios y colonias ha significado el recrudecimiento de la violencia contra las féminas en el país.

Díaz recordó que son las mujeres las que sostienen el cuidado de la vida, por lo que son las que más necesitan de acceso a derechos elementales como salud, educación o seguridad.

Infancia vulnerable

Desde la Coordinadora de Instituciones Privadas pro Niñas, Niños, Adolescentes y sus Derechos (COIPRODEN) representado por Wilmer Vásquez, recordó que históricamente, la niñez incluida en la población mayoritaria del país, de más de 4.3 millones de personas, que son menores de 18 años, ha sido afectado por la este flagelo.

“Yo veo la corrupción reflejada en la desigualdad social, en la pobreza, la pobreza extrema y la miseria en la que vive la mayoría del pueblo hondureño, en la concentración de poder, en el debilitamiento de la institucionalidad del Estado, en el fracaso del Estado de derecho y en una sociedad que de una u otra forma se convierte en víctima de un sistema”, aseveró.

La niñez ha estado excluida del sistema educativo de calidad, de la salud integral, espacios recreativos, seguridad ciudadana, seguridad alimentaria, todo esto como efecto de la corrupción, la impunidad y la concentración de poder e intereses externos que corrompen, reflexiona el director de COIPRODEN.

Vásquez puntualizó que cuando se está dentro del sistema, las prácticas que se criticaban desde la oposición, se olvidan, “es entonces que la corrupción está enraizada”, cuestionó.

Defensores de la tierra

El líder tolupán, Julio César Paz, dijo que los pueblos originarios han sido descriminalización y marginados. “La tierra, el agua, y ahora el subsuelo, han sido la última oleada de violencia contra los derechos de los pueblos originarios”, dijo al recordar que muchos defensores de la tierra han sido asesinados y otros desplazados.

Para el defensor indígena, la legislación de Honduras está sujeta a intereses de élites de poder.

Paz dijo que, debido a estos hechos, “en la actualidad Honduras se disputa con México y Colombia ser el país más violento para defensores de territorio, grupos de colectivos y todos los derechos humanos en general. La corrupción nos afecta en todos los niveles”.

Reconocimiento de derechos

La integrante de Articulación Ciudadana por la Transparencia y la Justicia, Gabriela Blen, en esta ocasión llevó la voz de la red lésbica Catrachas, dijo que cuando se atreven a enfrentar grupos de poder y vienen desde abajo, se deslegitima esa lucha.

Blen manifestó que desde el Gobierno se favorecía el rechazo a grupos, que en el caso de Catrachas se aspira a que el sistema de justicia reconozca los derechos civiles, sin importar a qué grupos de la sociedad pertenezca.

En cuanto a la corrupción en el arte, Danilo Adolfo Lagos del grupo de teatro Bambú, dijo que para este sector que más que un lujo es una necesidad en la formación de los hondureños, los presupuestos asignados han sido muy bajos, donde muchos trabajos se hacen con apoyos que vienen del exterior.

“El arte lo hacemos las personas, y si las personas no estamos preparadas para hacer arte, va ser muy difícil que se le llame como tal”, apuntó.

También indicó que existen compadrazgo, nombramiento por afinidad y la petición que se hace desde ese sector, es que los puestos lo tengan personas indicadas, idóneas, y que no haya abuso de poder para beneficiar a personas. VC

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