Haber terminado su período, haber superado la edad de permanencia en las Fuerzas Armadas, son otras de las consideraciones que establece la ley para separar a un alto cargo militar.
El político liberal citó que ninguna de esas circunstancias ha sucedido en la persona del señor jefe del Estado Mayor Conjunto, en consecuencia, expresó, “la destitución carece de legalidad”.
Expuso que si bien es cierto la ley señala que el comandante en jefe impartirá las órdenes de manera directa, “no puede impartir órdenes al margen de la ley”.
“cuando se confrontan las dos situaciones obedecer al comandante en jefe o respetar la Constitución, hay que ver la jerarquía de las instituciones Comandante en jefe debe de ser obedecido, respetado, y debe merecer todas las consideraciones de las Fuerzas Armadas y de la ciudadanía en general en cuanto actúe en el marco de la Constitución y de la ley, si lo hace al margen no es desobediencia, simplemente que nadie está obligado a ir a cometer un delito en nombre de otro”, agregó.
El ex presidente del Congreso Nacional manifestó que “vivimos en un Estado de Derecho, las medidas están previstas y nadie es superior a la ley, todos estamos sujetos a ella y le debemos obediencia y respeto a quienes imparten las decisiones en nombre de la ley”.
Por otra parte, Pineda Ponce aseguro que “si se presenta el recurso de amparo ante la Corte Suprema de Justicia y ésta encontrara que la destitución del general Vásquez Velásquez es ilegal y ordenara su restitución, la única cosa correcta sana e inteligente que puede hacerse de la otra parte es aceptar esa decisión y reintegrarlo al ejercicio de sus funciones”.
En cuanto a la renuncia del ministro de la Defensa, Edmundo Orellana Mercado, Pineda Ponce dijo que “nos deja una reflección sana y sabia de una persona recta, prudente, formada moral y académicamente”.
“Creo que la renuncia del abogado Edmundo Orellana Mercado es ejemplificadora, al momento que le tocó decidir entre la comodidad del ministerio, los beneficio económicos y sociales que propician los cargo, y la amistad con el gobernante, el momento de decidir si esas prebendas o la Constitución, que bien que el decidió el lado de la constitución, como una ciega obediencia a la ley”.







