Tegucigalpa – Su amor por la juventud hondureña hizo que el reverendo Mario Fumero, de nacionalidad cubana, fundara el Proyecto Victoria, localizado en el sector de Zepate, Cofradía, Francisco Morazán, por donde han pasado un total de 28 mil personas hasta la fecha, quienes en su mayoría han tenido un cambio en su vida, después de haber caído en el mundo de las drogas y el alcohol.
– Los héroes de los jóvenes ahora son los narcotraficantes, muchas de las técnicas de extorsión y sicariato las han adoptado de las narconovelas, lamentó.
-Recomendó una depuración en el Poder Judicial y la implementación de jueces sin rostros
Ante la situación que atraviesa la juventud hondureña que a diario son capturados, menores por tener vínculos con pandillas, extorsión, crimen organizado y narcotráfico, entre otros flagelos, Proceso Digital conversó con el reverendo Mario Fumero, fundador y director de las Brigadas de Amor Cristiano y el Proyecto Victoria.

Hablar con el reverendo Mario Fumero significa constatar el amor por la juventud, la necesidad de enseñar que el camino de Dios genera un cambio en la persona y en la humildad.
El religioso contó parte de su vida, su pasión por los jóvenes, sus luchas, frustraciones, logros y qué fue lo que le hizo quedarse en Honduras.
Durante la conversación, Fumero
Igualmente, reveló que es enemigo de la pena de muerte porque no hay condiciones en el país para implementarla.
Aseguró que Honduras necesita leyes firmes, con hombres rectos para reducir la tasa de impunidad.
Señaló que la juventud hondureña anda como barco a la deriva, por lo que el futuro de la juventud en Honduras es sombrío, porque los valores se han perdido, no hay autoridad ni disciplina, se ha llegado al límite porque ya no hay temor.

A continuación, la conversación con el reverendo Mario Fumero:
PD- Cuéntenos en breves palabras su historia de vida, ¿dónde nació?, ¿cómo salió de Cuba?, ¿cómo fue su infancia?, ¿está casado?, ¿cuántos hijos tiene? y ¿cuáles son sus estudios?
MF/– Nací en Cuba en 1941, soy hijo de padres españoles ( Mario Fumero y Alicia Tomé), mi madre se divorció de mi papá porque él era alcohólico y le daba mala vida, posteriormente se volvió a casar y me cuidaba mi abuelita (Avelina Tomé Doblado), tuve una infancia muy difícil porque mi padrastro me exigía que tenía que llevar un peso diario y eso me marcó mucho porque tuve que dejar mis estudios y estudiar por libre, eso que quiere decir que iba exámenes solamente cuando había convocatoria.
En 1959 cuando empezó la revolución yo estuve involucrado en ella, estaba estudiando para cura porque tuve el llamamiento de Dios, pero me salí para meterme en los asuntos políticos revolucionarios hasta que mi abuelita murió.
Mis padres migraron en la época de Fulgencio Batista, entonces me tuve que ir con mi madre y mi padrastro para Estados Unidos y ahí fue cuando fui tocado por Dios y me fui a estudiar teología a Puerto Rico, después regrese a Miami a la iglesia que me formó.
En 1963 fue la primera vez que vine a Honduras a trabajar con una misión a Comayagua y de ahí en adelante mi vida fue rebotar por toda América Latina.

En 1970 estaba en Perú y me invitaron a Concepción, Chile para que hiciera política contra Allende, pero como no me gustó asociar la política con la religión dije que no y me dejaron tirado en un hotel, en eso llegaron unos pastores y me llevaron con ellos, ahí conocí a una linda mujer que posteriormente se convirtió en mi esposa, nos hicimos novios, después nos comprometimos hasta que nos casamos en Noruega en 1971 y tuvimos dos hijos, bueno tres uno de ellos lo adoptamos.
En ese mismo año nos venimos a vivir a Honduras donde trabajamos con las iglesias en la colonia Kennedy, yo tuve muchos problemas porque siempre me gusto apoyar a los jóvenes, a los muchachos, pero las iglesias solo pensaban en el culto.
En 1982 me fui para España allá fundé otro centro para menores y en 1993 regresé a Honduras porque el proyecto no estaba bien, por lo que me vine a radicar a este país que me ha abierto los brazos.
Mi esposa vive en España maneja el otro centro que tenemos allá, mis hijos uno vive en Noruega, otro en España y mi hija en Estados Unidos, mi esposa viene de vez en cuando a Honduras y yo también voy a España a verla.
PD-¿Qué le hizo quedarse a usted en Honduras?
MF/– La necesidad que hay en los jóvenes que necesitan de Dios
PD-¿Cuándo nace el Proyecto Victoria?
MF/– Nace en 1973, cuando dos jóvenes hippies llegaron a pedir apoyo donde los misioneros estábamos en la colonia Kennedy, esa época era la de amor y paz, ellos se convirtieron y fue donde empezó el movimiento de jóvenes Brigadas de Amor Cristiana, el mismo fue creciendo ya que venían de otros lugares del interior del país, fue cuando oramos para que pudiéramos adquirir un terreno y en 1977 se compró este terreno y construimos el Proyecto Victoria.
Acá no había nada solo tabla de orilla, no teníamos luz, ni agua, pero así empezamos y poco a poco vimos la obra de Dios que nos fue proveyendo hasta tener lo que tenemos ahora, nuestro primer administrador fue Armando Licona, él trabajaba conmigo en la iglesia y como no teníamos quién nos cuidará acá él se vino e inicio con esta obra.

PD-¿Cuántos jóvenes están en la actualidad en el proyecto?
MF/– En este momento hay 60, el centro tiene una capacidad para 120 personas.
Por factores económicos no podemos cumplir con el total de jóvenes que puede atender el centro que requiere de 320 mil lempiras mensuales para que funcione, el gobierno apoya con el 40 por ciento, lo demás son ayudas de algunas instituciones privadas y algunos internos que deben pagar su comida porque el costo de operación para cada interno es de siete mil lempiras y lo más que paga un interno son tres mil 500 lempiras, en otros casos el interno solo puede conseguir mil lempiras y uno tiene que buscar un padrino para que ayude al joven.
PD-¿Qué debe hacer un joven que desea ingresar al proyecto?
MF/– Bueno primero tiene que ir a la oficina administrativa que se localiza en la colonia Las Palmas, allí hay doctores, sicólogos que evalúan al joven para que pueda aprobar su ingreso al proyecto, todos los lunes se hace ese trámite, los médicos tienen que dar el visto bueno para que pueden ser traslados hasta este sector, siempre hay un miembro de la institución en la posta policial vigilando el ingreso.

PD-¿Cómo es un día de los jóvenes en el proyecto?
MF/– Se levantan a las 5:00 de la mañana al devocional y reuniones; a las 7:00 desayunan; a las 7:30 se organizan para trabajar hasta las 12:00 con un descanso a las 10:00 de la mañana, acá hay una especie de comisariato con moneda interna donde ellos van y hacen sus compras; a las 12:00 del mediodía almuerzan de 1:00 a 3:00 ellos van y se duchan luego hacen ejercicio; a las 3:00 ingresan a sus clases ya sea en talleres de carpintería y agricultura, entre otros; a las 5:00 cenan y a las 6:00 tienen reflexión ya sea películas u otro tipo de actividades a las 9:00 ya todos tienen que estar en sus cabañas y a las 10:00 dormidos., los sábados y domingos estudian algunos plan básico y otros bachillerato.
Ellos con el trabajo diario le dan mantenimiento a la finca, con trabajos de albañilería, agricultura y apicultura.
PD-¿Qué piensa de la juventud, hacia dónde camina?
MF/– Honduras, comparado con muchos países, tiene una riqueza que no tiene Europa y es que el 60 por ciento de la población es menor de 40 años, es una población joven, pero tiene una desgracia que no tiene Europa y son los valores, se perdió la autoridad, la juventud anda como barco sin rumbo, la inseguridad en el país radica no solo en la política, sino en la pérdida de valores familiares y en el sistema de leyes proteccionistas y que significa eso que los menores son protegidos y la juventud se siente apoyada de ese sistema que es frágil y de mucha impunidad , por lo tanto el futuro de la juventud en Honduras es sombrío, se pierden los valores, se pierde todo, ésta ya no es la Honduras de antes y no es por la pobreza, es por la falta de valores, no hay autoridad, ni disciplina, hemos llegado al límite porque ya no hay temor.

PD-¿Cuáles son los principales valores que se les inculcan a los jóvenes?
MF/– En el proyecto se les recalca mucho sobre los valores, porque se han perdido todos los valores morales, cívicos y religiosos, antes usted iba en el bus y se subía un anciano inmediatamente se le daba el asiento, ahora no, se hacen los locos los jóvenes o los conductores no se paran para subir a un pasajero de la tercera edad.
Los héroes de los jóvenes ahora son los narcotraficantes, muchas de las técnicas de extorsión y sicariato las han adoptado de las narconovelas, eso solo educa para ser sinvergüenza, las películas no tienen valor como antes, todo es cultura de la violencia, la venganza, no hay valores de ningún tipo, estamos en una decadencia total de valores.
PD-¿Cuál ha sido su mayor frustración?
MF/– Mi mayor frustración ha sido salvar a los jóvenes que se conviertan a Dios y que cuando salen los matan, la indiferencia del sistema para dar oportunidad a los jóvenes que están en riesgo, la corrupción que hay y la dificultad que tenemos para realizar esta labor.
PD-¿La persona que cuenta usted que fue diputado y que cuando fungía en su curul les brindó apoyo?
MF/– Si claro que sí, él era un periodista de San Pedro Sula quien cayó en el vicio de la cocaína, aunque lo mejor sería que pudiéramos rehabilitar a los diputados porque hay muchos los que necesitan de ayuda, deberían de hacer dos cosas en el Congreso Nacional; una implementar la Ley de Paternidad para que muchos se queden sin sueldo y hacer la prueba antidoping a todos los diputados ya que la droga es como una enredadera ya está invadiendo todo tipo de terrenos, hasta ahora hay bulla, pero en los centros educativos viene eso desde hace tiempo.

PD-¿Cuéntenos una anécdota?
MF/– En 1980 ingresó un joven de nombre Adán López, así se llama nuestro comedor, el vendía marihuana en los mercados y lo capturó la Policía, entonces la mamá pidió ayuda para que su hijo menor de edad no fuera preso, sino que lo ingresarán al proyecto, fue así como ingresó acá, una vez ya convertido él me pidió permiso para ir a buscar a una mujer con la que había procreado una hija para reconocerla, posteriormente se casó con ella y antes de irme para España me dijo que sentía pena por los niños que vivían debajo de los puentes por lo que si le daba permiso de irse con su esposa para recoger a los niños y brindarles un techo.
Fue así como empezamos a trabajar con esos niños de la calle, una vez los trajo aquí para que conocieran los llevó a una poza y lastimosamente él se lanzó a la misma y se ahogó, él era un hombre muy entregado y como se interesaba mucho por los niños de la calle fue así como fundamos el hogar de niños Renacer, ese es el recuerdo más grato que tengo y que me llena el corazón, lógicamente hay muchos más.
PD-¿Qué opina de los derechos humanos?
MF/– Los derechos humanos tienen que ir acompañados de los deberes cuando no están juntos se convierte en un estorbo para la corrección de males, pero a veces nos equivocamos, aquí tiene más derecho un delincuente, con el tema de los derechos humanos lo que hay es un montón de gente defendiendo delincuentes, no estoy en contra de los derechos humanos, pero deben de limitarse.
PD-¿Qué debe hacer el Estado ante la ola de criminalidad, extorsión y el narcotráfico?
MF/– Implementar leyes rígidas, no dejarse vencer y bajar los índices de impunidad y empezar a depurar el sistema judicial, lo que pasa en Honduras es que las mafias y los narcotraficantes compran jueces y abogados y aunque no los compraran, intimidan al juez para que den la sentencia de acuerdo con sus intereses.
A mi juicio se van a tener que implementar los jueces sin rostro, y un jurado alternativo que dicte sentencia también debe ser sin rostro, porque si un juez da la cara y dicta la sentencia contra grupos poderosos es como si se pusiera una pistola en la sien.
Soy enemigo de la pena de muerte en Honduras porque no hay condiciones para implementarla.
Honduras necesita leyes firmes, con hombres rectos para reducir la tasa de impunidad.







