Los miembros del bloque europeo buscan, por ahora sin éxito, un lenguaje que, a la vez, reconozca que las elecciones son la forma de seguir adelante en la normalización del país centroamericano, pero sin dejar de resaltar que el proceso «fue poco transparente», añadieron las fuentes.
La división registrada hoy se refiere, básicamente, a que algunos países comunitarios quieren un lenguaje «más duro» sobre la forma en que se desarrolló el proceso electoral, agregaron.
Los países de la UE intentarán ponerse de acuerdo en una reunión del Comité Político y de Seguridad que se celebrará esta semana, con el objetivo de lograr un consenso que pueda ser aprobado formalmente en el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores, que tendrá lugar el próximo martes en Bruselas.
En caso de que los Veintisiete no logren un consenso en los comités de esta semana, la Presidencia de turno -que ejerce Suecia hasta finales de año- podría acabar sometiendo la cuestión directamente a los ministros, a fin de intentar forzar un acuerdo, apuntaron las fuentes.
En su respuesta a las elecciones hondureñas, la UE quiere seguir insistiendo para que se aplique en su totalidad el acuerdo de Tegucigalpa-San José, pactado el pasado 30 de octubre.
El Comisión Europea (CE), órgano ejecutivo de la Unión, se congratuló ayer, lunes, por el desarrollo «pacífico y tranquilo, en términos generales», de las elecciones presidenciales en Honduras, y pidió a todas las partes que contribuyan ahora a la búsqueda de una solución negociada a la crisis política del país.







