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Los hondureños cargan cruz de la inequidad y exclusión

Tegucigalpa- Para los cristianos católicos el tres de mayo se conmemora el Día de la Santa Cruz. La celebración es una mezcla en la que se recuerdan rituales que los indígenas, especialmente los del occidente hondureño, piden lluvias que garanticen abundantes cosechas.
 

La Cruz, un símbolo del dolor de Cristo, también es utilizado popularmente para explicar los dolores y sufrimientos de la población que resiste las injusticias sociales.

“cada quien lleva su cruz” dice un dicho popular.

Pero más que hablar de términos volátiles, en la práctica, la cruz para los pueblo podría reflejar la falta de oportunidades, el desempleo, la inseguridad y la corrupción que abaten a las naciones Latinoamericanas y en particular a la hondureña.

La feligresía le da a la fecha un significado de vida, pues se recuerda la humildad y el amor de Jesucristo al morir en ella por salvarnos, indica la doctrina cristiana.

En la época de Jesús, la cruz era un signo de maldición porque los delincuentes eran castigados con la crucifixión por infringir la ley.

Jesús se desprende de su categoría divina y se somete a una muerte a la que ni siquiera los esclavos eran llevados, porque ellos tenían un fallecimiento más digno.

Juan ángel López, portavoz de la arquidiócesis de Tegucigalpa, explicó que litúrgicamente la exaltación de la Santa Cruz se celebra el 14 de septiembre, este cambio se dio luego de una renovación.

La fe de la mayoría de los cristianos en el país, en ésta fecha es pedir la bendición de Dios a través de la cruz asistiendo a las misas que se ofician en todo el territorio nacional.

“El Día de la Cruz es celebrar el momento en que Jesucristo entregó su vida para salvarnos”, recalcó López.

Otra creencia del pueblo cristiano es la tan esperada lluvia de la mañana, pues aunque sea una leve llovizna siempre cae y de ella todos esperan recibir aunque sea una gota, pues la consideran bendita.

Por esa razón, en los hogares católicos colocan una cruz adornada, celebrando el sacrificio de Cristo y pidiendo un buen invierno para las cosechas.%26nbsp;

Esa tradición se puede ver en los barrios y colonias de las principales ciudades de Honduras, donde las familias conmemoran el día de la Cruz como uno de los más solemnes del año.

Igualmente en las diferentes parroquias ofician una misa especial en memoria de la Cruz donde decenas de feligreses asisten a rendirle su respectivo homenaje.

Lo cierto es que los hondureños cargan su cruz: la del desempleo, la miseria, la falta de oportunidades y de educación; para quienes trabajan en el campo, la cruz de la pérdida de su cosecha, la de la desigualdad, los bajos salarios, la salud, el hambre y la de la inseguridad ante la ola de violencia que se ha desatado en los últimos meses.

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