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Los latinoamericanos combaten la nostalgia en familia y con tradición

Madrid – Los inmigrantes latinoamericanos en España no se dejan vencer por la nostalgia ni por la crisis económica y celebran la navidad a su manera, «echando de menos el calorcito», «la tierra» y la familia que tienen «en la otra orilla».
 

Quien así lo resume, Arcángel de Jesús Hernández, preside en Madrid la Asociación 12 de Octubre, un grupo grande de colombianos que se reúne los domingos en torno a «La Barra del 12» y escucha fielmente la emisora Radio 12 (www.radio12fm.com).

«Nosotros celebramos la Navidad con crisis o sin ella», dijo Hernández a Efe al explicar cómo se las arreglan los inmigrantes colombianos «para disfrutar la Navidad, que, aunque haya muchos problemas, es una época especial».

Sostiene, además que «a los latinoamericanos la crisis de España no nos asusta porque venimos de países en los que siempre hemos estado en crisis».

Para muchos latinoamericanos, 2009 sólo ha significado disgustos y dolores de cabeza por culpa de la crisis, pero aún así la llegada de la Navidad les anima a celebrar, y algunos, venezolanos, ecuatorianos, colombianos o mexicanos, llevan ya varios días «rezando la novena del niño Dios» o haciendo «las posadas».

«En noviembre ya celebramos una misa y en estos días tenemos reuniones con música de gaitas, alegre y típica de la temporada, y comidas de navidad con hallacas, pan de jamón, ensalada de gallina o dulce de lechosa (papaya)», explica Katy Sganga, de la Plataforma Democrática Venezolanos en Madrid.

«También hacemos el pesebre (Belén) aunque sea pequeñito y el día de Navidad el que trae los regalos es el niño Jesús», explica esta inmigrante venezolana al reconocer que sus compatriotas adquieren en España las costumbres del país, aunque -dice- «tratamos de no perder las nuestras».

Katy reconoce que son «tiempos difíciles» para sus compatriotas por la situación económica, y describe cómo algunos de los que acuden a las celebraciones navideñas «tienen sus emociones a flor de piel, se deshacen en medio de los recuerdos de los familiares, de los amigos, de lo que hacían allá, y todos terminan llorando…».

Norma Millán, de la Asociación Chilena Cal y Canto, reunió el sábado anterior a sus socios, y a los hijos de estos principalmente, para celebrar con comidas típicas del país: «empanadas, barbacoa, pollo, carne asada y aguardiente ‘cola’emono'».

Los niños se acompañan de instrumentos andinos para cantarle villancicos al «viejito pascuero» en medio del frío de Madrid y lejos del calor que hay ahora en Chile.

Esta Asociación procura ayudar a sus compatriotas que no han regularizado su situación, y entre otras acciones, promueven un «ropero usado solidario» o la entrega de artículos de limpieza a las personas que se han quedado sin trabajo y sin recursos.

«Se nota la reducción; muchas mujeres españolas, en lugar de llamar a inmigrantes para limpiar sus casas se ofrecen ahora ellas para el oficio porque su marido o alguien de su familia se ha quedado sin trabajo», explica Millán.

Los mexicanos también siguen la tradición. La presidenta de la Colonia Mexicana en Madrid, Yolanda Madrigal Trujillo, contó a Efe que ya el pasado día 6 celebraron una «posada», una tradición mexicana que recuerda -dijo- a la virgen y a San José buscando abrigo en Belén para el nacimiento.

Además, el día 12 muchos de sus compatriotas asistieron a una misa en honor de la virgen de Guadalupe.

Los peruanos, que se esmeran porque sus niños nacidos en España conozcan las costumbres del país de sus padres, celebraron el pasado domingo la Fiesta de Navidad del Niño, explicó Helene Gutiérrez, de la Comisión de Festejos de la Comunidad de Peruanos en Madrid (CFCPM).

«A pesar de estar ajustada la economía siempre hay algún dinero para un regalo, aunque sea pequeño, o para una tarjeta navideña; es la cosa emocional, que vale mucho, algo muy arraigado entre los peruanos», dijo Helene Gutiérrez.

Los ecuatorianos también se aprestan a celebrar la Navidad, pero como otros inmigrantes ya el pasado domingo acudieron al ‘Pase del Divino Niño’ y después a la misa en la catedral de la capital.

Edgar Efraim López, director del Ballet Quitus, una de las agrupaciones que amenizó la jornada, dijo a Efe que se trata de una celebración ecuatoriana en Madrid ya institucionalizada, que se hace «con mucha fe y devoción, como un mensaje de paz, para dejar de lado todas las cosas malas y tratar de reconciliarnos con quienes haya habido malentendidos».

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