El gobernante monitoreó esta tarde la marcha para respaldar la cuarta urna tendiente a abolir la constitución hondureña, mientras almorzaba, en un restaurante de comida rápida, ubicado en las cercanías de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH.
El número uno del país, dijo que estaba recibiendo reportes del desarrollo de la marcha a la vez que liberó de castigo a los empleados públicos que no acompañaron la manifestación pese a que habían sido amenazados por sus jefes quienes les advirtieron que serían destituidos al apoyar el proyecto presidencial.
Empleados públicos denunciaron a Proceso Digital como los hombres y mujeres de confianza de Casa Presidencial les exigían apoyar el evento político que culminó esta tarde en los bajos del Parlamento hondureño.
Pese a la situación de crisis que sacude a la nación, la administración Zelaya Rosales decidió cerrar todas las oficinas públicas, a partir del mediodía, para que los burócratas desfilarán junto con los sindicatos y organizaciones pro gubernamentales.
Los trabajadores públicos denunciaron que además se colocaron buses en las entradas de las distintas dependencias gubernamentales para trasladarlos hasta el lugar de la marcha.







