Zelaya fue derrocado el 28 de junio de 2009 y en noviembre de ese año Porfirio Lobo ganó las elecciones presidenciales, convocadas desde antes del golpe de Estado, pero cuyos resultados no son reconocidos por varios países latinoamericanos y de otras áreas porque consideran que esos comicios se celebraron en medio de una ruptura del orden constitucional.
Correa, según señala la Secretaría de Comunicación, no reconoce a ningún otro Gobierno en Honduras que el de Manuel Zelaya y tacha de «ilegítimas y fraudulentas» las elecciones del 29 de noviembre pasado, cuando triunfo Lobo.
El mandatario ecuatoriano, que también es presidente temporal de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), en una reciente reunión del grupo en Argentina, afirmó que la mayoría de los países de la región no reconocen el Gobierno de Lobo.
Asimismo, amenazó con la ausencia de varios Gobiernos suramericanos en la próxima Cumbre entre la Unión Europea (UE) y América Latina, el 18 de mayo, en Madrid, si Lobo asistía a esa cita.
El presidente hondureño, Porfirio Lobo, no participará finalmente en la cumbre Unión Europea-América Latina, pero sí asistirá a la reunión que la UE mantendrá por separado con Centroamérica en las mismas fechas, en la que se firmará, previsiblemente, el acuerdo de asociación entre los dos bloques.
Tras la posición de Lobo de no acudir a la plenaria de la cumbre Unión Europea-América Latina, el Gobierno ecuatoriano confirmó la participación de Correa en dicho encuentro.
El gobernante ecuatoriano, no obstante, ha aclarado que no tiene ninguna diferencia con el hondureño Lobo, aunque dijo que legitimar su presencia en un foro internacional tan importante como el de Madrid, sería un precedente nefasto para la democracia.
«Al señor Porfirio Lobo ni lo conozco, no tengo ni una buena ni una mala opinión de él, no se trata de algo personal pero, imagínense el nefasto precedente que se sentaría en la región si después de un golpe de Estado, tres o cuatro meses después, se hacen elecciones y (se piensa que) no pasó nada», dijo Correa.
«En eso tenemos una posición muy firme la mayoría de los países de América del Sur», subrayó el mandatario ecuatoriano en recientes declaraciones.







