Tegucigalpa – Una lastimosa dirigencia sindical tuvo que pedir permiso a los dirigentes melistas, que asaltaron la celebración del Día del Trabajo, para leer sus anticuadas y desordenadas demandas que vienen repasando desde hace más de cinco años.
Juan Barahona, dirigente del llamado Frente Nacional de Resistencia, tuvo que esperar varios minutos a que fuera autorizado por la dirigencia melista a que leyera su bizantina proclama, en la cual igual reclamaban su anhelada asamblea constituyente como su defensa a Cuba por los supuestos ataques mediáticos, pasando por pedir la derogación del tratado de libre comercio con Estados Unidos, pero a la vez esperando que las remesas que envían los inmigrantes hondureños que radican en suelo norteamericano puedan incrementarse.
Barahona fue presentado inicialmente por un ciudadano de origen indio pero luego fue interrumpido para anunciar que la esposa de Manuel Zelaya, Xiomara Castro, leería posteriormente una carta enviada por el ex mandatario.
Los asistentes, la mayoría liberales seguidores de Zelaya y uno que otro aspirante a izquierdista del siglo XXI, estallaron en alegría y al parecer se resignaron a esperar a que Barahona leyera la proclama del frente.
Como ha venido siendo tradicional desde hace más de cinco años, las demandas de los sindicalistas incluyeron aumento salarial, congelamiento de la canasta básica, empleo para todos, la unidad regional y la crisis del modelo neoliberal.
Tribuna copada
Mientras la extensa proclama era leída, la tribuna era copada por los dirigentes liberales adscritos a Zelaya Rosales.En ese sentido se encontraban Carlos Eduardo Reina, Rassel Tome, la propia Xiomara y otros liberales o seguidores de Zelaya.
Mientras los dirigentes sindicales apenas tenían acceso al micrófono cuando se les daba el derecho a hablar y después debían abandonar el lugar.
Tras Barahona, intervinieron los dirigentes José Luis Baquedano y Miguel Angel Aguilar y luego vino la fila de dirigentes de otros sectores ajenos al movimiento obrero.
Mientras la base se concentraba únicamente en reclamar el regreso de Zelaya y la instalación de la asamblea constituyente.







