“Asumo las funciones de presidente de la República en el estricto respeto y cumplimiento de la Constitución de la República (…). No llego a esta posición bajo ignominias de un golpe de Estado, llego como producto de un proceso de transición absolutamente legal”, dijo Micheletti en su discurso.
Este ha sido un proceso “que ahora nos permite reafirmar la vigencia de la Constitución, el estado de Derecho y la continuidad de la República”, señaló.
Las instituciones hondureñas hemos asumido nuestros roles para reivindicar y reafirmar el respeto a las leyes y a los principios de la democracia, y hacer que se respete la soberanía de la nación, agregó.
Micheletti dijo que trabajará para reestablecer el orden y la hermandad entre los hondureños, y que la consigna de su gobierno será “la conciliación de la familia hondureña y el gran diálogo nacional”.
También para combatir la inseguridad, la pobreza y el hambre en la nación, así como en fortalecer el sistema electoral y político “para que las próximas elecciones de noviembre sean las más transparentes y democráticas en la historia”.
Michelleti dijo haber conformado un equipo especial de ex cancilleres del país y otras altas personalidades para que ayuden en la tarea internacional “porque lo que hemos hecho aquí es un acto democrático”.
“Nuestro Ejército solo ha cumplido con la función que le ordenó la Corte Suprema de Justicia, la fiscalía y el mayor sentimiento del pueblo hondureño”, apuntó.
En el salón legislativo escucharon el mensaje de Micheletti miembros de la Asamblea Nacional Constituyente de 1982, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, magistrados del Tribunal Supremo Electoral y de las agrupaciones de sociedad civil que reclamaron el respeto a la constitución, ante la insistencia del ex presidente Zelaya de realizar una consulta declarada ilegal por los tribunales de justicia.
“Nuestra constitución sigue vigente, nuestra democracia sigue viva”, les dijo Micheletti, quien pidió no señalar a los miembros del Ejército nacional “porque han cumplido con la constitución y sus leyes”.
Advirtió que su gobierno exigirá respeto “de cualquier otra nación que intente atreverse a pisotear nuestra soberanía”.







