La migración de centroamericanos hacia Estados Unidos aumenta cada día, cientos de hombres, mujeres, jóvenes y niños, huyen de la pobreza y la inseguridad.
Sin embargo, entre la ruta migratoria que comprende Guatemala, México y finalmente Estados Unidos, son presa fácil de la delincuencia común y organizada y de autoridades coludidas con bandas delincuenciales, según reiteradas denuncias hechas por organismos defensores de los derechos de los migrantes.
Ese es el caso de un joven hondureño a quien llamaremos Alberto.
Proceso Digital, a través de su web especializada Departamento 19, dialogó con Alberto, a continuación trasladamos a nuestros lectores su historia.
Alberto cuenta que se ganaba la vida trabajando en el área de la construcción en Tegucigalpa, capital de Honduras. Su padre quien ya había emigrado varias veces a Estados Unidos, le propuso llevarlo con él para buscar mejores fuentes de empleo. Leer más







