Tegucigalpa – Llegó puntual a la cita, relajado y dispuesto a abordar diversos tópicos sobre la educación pública en Honduras, los conflictos con los maestros, las decisiones políticas tomadas, la reforma educativa que impulsa, la corrupción magisterial y el efecto “Gordillo”, los indicadores que regirán para el 2013 las metas de la educación en cumplimiento con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y su relación hasta ahora con el presidente Porfirio Lobo Sosa.
– Tengo alma gitana y mis decisiones no siempre las consulto con el presidente.
– “Lobo Sosa no me ha dado la espalda, vetará reforma a ley del Pricphma”.
– En Comayagua, sobran 300 docentes, depuración será total, adelanta.
Se trata del secretario de Educación, Marlon Escoto, quien decidió compartir su visión en un diálogo franco y abierto con los periodistas que conforman la Redacción de Proceso Digital.
Se autodefinió como un hombre con alma gitana, aferrado a su cultura, pero sin cambiar la forma de ver la vida y dispuesto a cerrar ciclos cuando sea necesario. No sabe con certeza si su momento gitano atraviesa por una fase de “media luna”, pero es directo en señalar que su meta es dejar estabilidad en una dependencia donde la inestabilidad y la ingobernabilidad han sido permanentes.
Esta es la primera de cuatro entregas que Proceso Digital hace a sus lectores para poder entender la visión de uno de los personajes que ha causado más polémica en el sector educativo público, pero que sin duda es considerado por el mandatario Lobo Sosa como uno de sus ministros más eficientes:
¿Cuéntenos, como es eso que usted se siente un poco gitano?
Los gitanos salieron de la India desde hace tres mil años y hoy están por todo el mundo, no han cambiado su cultura, su forma de ver la vida que es el día a día y el no ser eterno en un solo lugar o proyecto, y no sólo de moverse físicamente sino que también cambian de pensamiento, hay proyectos que después de un tiempo ya no generan tanta expectativa.
¿Opina entonces que hay que cerrar círculos en la vida?
Exactamente y sin agotarlos.
¿Y ese círculo suyo, en qué fase está: a media luna, acaso?
Se puede terminar en cualquier momento y esto lo supe desde el primer día. Podría terminarse en un mes y la Secretaría de Educación en los últimos años ha sido la más inestable en el Estado, ha habido hasta tres ministros en un gobierno. Lo normal han sido dos y muy pocos han durado cuatro años, creo que la última fue la ex ministra Zenobia Rodas de León Gómez. Los relevos de los ministros tienen pocas posibilidades también, máxime cuando se ingresa a un tercer año que es igual de difícil que el primero.
Conforme a lo que expresa, ¿qué cosas podrá concretar en esa dependencia, al margen de esas posibilidades endógenas que menciona?
Los funcionarios públicos estamos condicionados a la posibilidad del éxito profesional o a las decisiones políticas, no es como emprender una empresa particular, que puede estar condicionada a un porcentaje mayor a su empeño y dedicación. La acción pública no siempre está supeditada al empeño, profesionalismo y dedicación, sino que tiene aspiraciones que son políticas que no siempre son buenas. En Educación, en la medida que se profundiza un tema puede que ese sea el camino correcto, técnica y profesionalmente hablando y espero que también políticamente. El riesgo que yo he asumido es tomar decisiones que no siempre tengo que estar preguntándole al presidente Porfirio Lobo si está de acuerdo o no, porque él nos eligió para eso, para resolver problemas.
En algún momento, se esperaba que tuviese contradicciones políticas y que algunas de las decisiones tomadas, no hubiera el respaldo político del presidente, algo que aún no ha pasado; al contrario, cada hay vez hay más independencia, libertad y sobretodo más conocimiento a la hora de tomar decisiones y ese riesgo se asume desde el primer día.
Los riesgos en las decisiones que he tomado han tenido diferentes momentos, quizá el último fue una prueba política fuerte que el presidente Lobo pudo haber cambiado su decisión: fue la propuesta de reforma de la Ley Orgánica del Pricphma que se aprobó el 14 de febrero, de este año, por el Congreso Nacional tratando de modificarla para permitir la reelección indefinida, pero el gobernante la va a vetar. Al no sancionarla, genera un respaldo directo a una acción donde la secretaría busca, por llamarlo de alguna manera, sacar de circulación a todos aquellos (dirigentes magisteriales) que han cumplido con los períodos que la ley les da y que querían continuar gozando de licencias con goce de sueldo al margen de la ley. Eso que hicieron en el Congreso, fue una jugada política, porque el mandatario pudo haberla sancionado y con ello alterar el proceso que hemos iniciado, no debilitarlo, pero un colegio magisterial pudo haber quedado afuera de esta búsqueda de rendición de cuentas. Técnica y profesionalmente nuestra decisión es correcta y políticamente también fue respaldada por el Ejecutivo. Esos son los dos ingredientes que detonan la permanencia o no de una secretaría tan compleja como es Educación que tiene diferentes formas de verlo, desde el punto de vista administrativo y financiero representa el 30 por ciento del presupuesto del Estado y constituye la planilla más grande de pago y reúne más de 50 mil profesores que además de hacer docencia también pueden tener incidencia política gremial y no siempre a favor de la educación.
Sabiendo de la inestabilidad que ha existido en Educación, ¿qué lo lleva a aceptar el cargo, hasta dónde cree que podrá llegar?
La educación pública puede ser historia y vivencia a la vez, he trabajado toda mi vida en lo que es educación, he estado al frente de una institución que me ha tocado construirla no sólo físicamente, sino que construir criterios con acompañamiento de la gente que de otra manera no podría haber ingresado al sistema de educación superior. He sido crítico de cosas, creo que se pueden hacer mejor, pero hay dos razones por las cuales decido acompañar al presidente. Una, porque de no hacerlo, prácticamente no podía ser parte de la crítica pues me habían invitado a ser parte de la solución y no había aceptado; segundo, porque quizás la simpatía y la amistad con el presidente me permite en algún momento creer que él va apoyar las decisiones que tomaré y decido aceptar ese riesgo. En la toma de decisiones se pierden amigos y se adquieren enemigos no personales, sino sobre cómo se deben de hacer las cosas, de los que creen que es mejor dejar que el barco, que se vaya de frente a los que creemos que hay que subirse e intentar en la ruta ver si nos dejan el timón por un rato y que quizás no lo lleve hasta donde queremos, pero sí a un punto distinto que originalmente se había pensado.
Es como una filosofía de vida, ser parte de las soluciones y no ser siempre parte de los problemas, porque la tradición manda en Honduras ser oposición o separarnos por alguna razón que al final no tiene mayor sentido porque la convivencia es heterogénea y debemos de enfrentar la vida con los similares y los no tan similares y ese es el riesgo que asumo a la hora de decidir ir a un sistema desconocido, de no tener un antecedente político proselitista, no estar vinculado a una familia particular o ser parte de una campaña y venir a un sistema estrictamente político como Tegucigalpa, que es la capital política del país, con poca experiencia pero convencido que se puede enfrentar al tema político si se tiene una buena idea técnica profesional y el respaldo político del presidente como lo he tenido hasta ahora.
El secretario de Seguridad ha dicho que la Policía necesita 10 años para depurarla, tomando en cuenta su gestión en Educación, ¿en cuánto tiempo considera que habrá resultados?
En dos semanas más terminamos la depuración de matrícula de niños y de docentes, en este momento hemos terminado cuatro departamentos: Ocotepeque, Intibucá, Lempira y Comayagua. Honduras por primera vez tiene nombres de niños en matrícula, siempre tuvo números y a esta fecha llevamos 900 mil registros con nombres y apellidos de dos millones de menores, se están registrando entre 90 y 100 mil diarios con nombre y apellido, entonces, hay dos datos que depuran todo el proceso: los docentes que ya están registrados y la matrícula con nombre y apellido que vamos por el 50 por ciento que está estimado terminarse el 15 de marzo.
Se hicieron censos, registros y nunca se encontró nada porque el sistema está bien hecho para esconderlo y así se diseñó. Hay departamentos enteros como Comayagua que sobran 300 docentes que no tienen niños, porque en este sistema el profesor debe tener grado y 40 niños con nombre y apellido que no los pueda repetir porque la base no permite matricular dos veces al niño porque la tecnología es la que nos ha ayudado a hacer la relación docente-estudiante y a evidenciar donde se habían acomodado todos aquellos bajo la figura de docentes sin ejercer la docencia, cerca de tres mil profesores están en esas condiciones en este momento en el país, y no es que nos sobran, sino que dejamos de pagar por ejemplo 240 millones de crecimiento vegetativo que se pagaba el año pasado y que este año no existe porque los mismos profesores estaban allí para cubrirlos de cinco departamentos que se han cubierto con los mismos profesores.
La depuración del sistema termina en dos semanas y el profesor que no tenga niños matriculados con nombre y apellidos no estará en la planilla del mes de abril, entonces si no está registrado como docente y no tiene matrícula no se le puede pagar porque yo no puedo dar evidencias de que alguien tiene un producto y se paga por producto y ese producto también debe de ser de calidad que es otro tema que estamos trabajando, la secretaría tiene una plataforma tecnológica que es la que permite sacar cualquier ruido que alguien pueda intentar meter físicamente, porque ahora el profesor para que pueda acercarse a la secretaría tiene que ingresar al sistema de la misma, ya no tiene que hacer fila a los edificios, ahora es algo personalizado.
Honduras ha invertido un porcentaje del PIB razonable en educación, pero ha sido deficiente, nosotros hemos aceptado el presupuesto de 2013 con un mil 300 millones menos que en 2012 y así lo hemos aceptado y hemos asumido el reto que vamos a salir todo el año con ese recurso, entonces, la depuración es diferente a la de la Policía porque estamos hablando de otro tipo de aptitudes, nosotros ya lanzamos el sistema de monitoreo e ingreso a los centros educativos de los profesores, ya iniciamos con el reloj biométrico que es más fácil controlar y saber si pueden cerrar un centro educativo, hemos podido constatar los centros educativos que intentaron cerrarse y hemos notificado a los directores que eso está prohibido, tenemos mecanismos de control y de cambio de aptitudes. Nuestra depuración es un poco más fácil que en la Policía, es mucho más fácil orientar a un profesor a quien el Estado en algún momento desatendió y la dirigencia magisterial aprovechó ese vacío al crear los programas de comunicación de fin de semana televisivos y radiales para trasladar información porque el Estado no informaba a sus empleados y poco a poco los profesores van siguiendo las instrucciones que la secretaría está dando y lo están acatando y es mucho más fácil orientar a 54 mil docentes que ahora el horario es diez para las siete y no a las ocho, que intentar recuperar a un policía mal formado.
Esa depuración de ordenamiento de datos y cifras que nos habla, está enmarcada sin duda dentro de un proceso de reforma educativa más amplia, ¿cuánto tiempo habrá que esperar para saber con certeza cómo va la reforma académica, el currículo educativo de calidad de maestros y de alumnos, hasta dónde podrá usted dejar sentadas esas bases?
En educación hay indicadores universales, en 2013 trabajaremos en tres de ellos: cobertura que es lo que estamos haciendo con la reubicación de los docentes, hay dos áreas que son críticas: séptimo, octavo, noveno grado y pre básica, en este último el 40 por ciento de los niños solamente están siendo atendidos, en básica 98 por ciento de los niños que tienen edad para primero a sexto grado están en la escuela, pero no tiene séptimo grado en las áreas rurales del país, y la ley establece que son nueve años la educación y ahí hay un déficit, nosotros aspiramos este año a cubrir lo que ya tenemos sin crearle más carga al Estado.
Hay varios indicadores con los que vamos a trabajar, esta los indicadores del plan EFAS, deserción y reprobación y al tener la claridad de quienes son sus profesores y estudiantes y al tener un sistema de intervención masivo, contar con una plataforma de registro controlada, la secretaría en el 2013 va establecer tres cortes de evaluación porque también las evaluaciones experimentadas se podrán subir a la plataforma, eso va permitir identificar la asistencia de los niños que es el antecedente inmediato para la deserción, pero eso ya no se hará sólo en noviembre, sino que tres veces al año. El rendimiento de los niños es el antecedente a la reprobación, entonces esto nos permite alertar al padre de familia, tenemos 600 mil padres de familia con correos electrónicos identificados en una base de datos de padres de familia más grandes que hemos podido registrar en la Educación. Esto nos permite tener a los padres conectados con los hijos, aspiramos con esto a crear la cultura de la evaluación correctamente.
Si Honduras mantiene ese mecanismo en cinco años podría tener indicadores que superen incluso los indicadores centroamericanos, para dar un ejemplo, este año en las pruebas de rendimiento Honduras avanzó en español y superó la meta del 60 por ciento y llegó al 67 por ciento, y en matemáticas alcanzó un 57 por ciento, no llegó al 60 pero comparado con el año anterior el rendimiento era de 43 por ciento, estimamos que vamos bien y que al 2015 vamos a superar esas metas.
La secretaría dejará en 2013 procedimientos y gobernabilidad, un sistema no funciona sin gobernabilidad y con los profesores fuera del aula.
Lo otro que dejaremos es una política administrativa y autoridad, todo ello es complementario a todo lo que acabo de decir que es estrictamente académico. Sin tener autoridad y comunicación no se puede hacer nada, en agosto del año anterior tuvimos la última convocatoria masiva en el sistema educativo y estamos en marzo de este año y hemos tenido tres manifestaciones parciales. La última fue apenas de cinco centros educación media de 23 mil centros educativos, estos centros de media son donde se encuentran los dirigentes magisteriales que son los que tienen sus bases, pero de ahí a tener un cierre masivo de 23 mil centros educativos que teníamos antes, hay una distancia grande, si bien el derecho a la manifestación y la protesta es permanente, esto no debe intervenir todo un proceso. El proceso de recuperar la ingobernabilidad se realizó en agosto del año pasado, después de meses de reuniones e intentado ver como se resolvía y que era lo que movía a la dirigencia magisterial, se invirtieron cinco meses para concluir en cosas que ya sabíamos, pero que a la hora de decidir, no quedase ni la menor duda de que la decisión es la correcta. El sistema educativo hondureño había perdido 600 días de clase.







