Revocar la ley estatal que otorga licencias de conducir a extranjeros sin necesidad de que comprueben su estatus migratorio en el país fue una de las promesas de campaña de Martínez, la primera gobernadora hispana en Estados Unidos, elegida en 2010.
Desde entonces ha tratado sin éxito hasta en cuatro ocasiones impulsar propuestas que revocaran o reformaran la ley estatal aprobada originalmente en 2003. El último fracaso lo tuvo este fin de semana, al cierre del periodo legislativo.
«En esta ocasión la gobernadora Martínez también pretendía darles un permiso, y no una licencia de conducir, a los jóvenes aprobados para la acción diferida, una propuesta que nunca fue considerada como proinmigrante», dijo a Efe Marcela Díaz, directora de Somos un Pueblo Unido en Nuevo México.Leer nota.







