Tegucigalpa – Luego que la Conferencia Episcopal de Honduras vertiera un mensaje sobre la actual crisis sociopolítica del país, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Roberto Herrera Cáceres, calificó el mismo de “oportuno, pertinente y lleno de sabiduría”.
Entre varios puntos, el mensaje señala como los principales problemas que agobian a los hondureños el alto costo de la vida, el crimen, la violencia, el desempleo y las deficiencias en los sistemas de salud y educación.
“Consideramos que el mensaje es bienvenido, oportuno, pertinente y está lleno de sabiduría”, dijo este viernes el ombudsman hondureño.
Indicó, que los mejores defensores de derechos humanos son aquellos que abogan por la paz, por la no violencia y, al mismo tiempo, promueven la transformación de una realidad nacional injusta, por una realidad donde prevalezca la justicia social.
“Una realidad donde los sectores más desfavorecidos sean mejor atendidos e incluidos en el esfuerzo colectivo por el desarrollo e impulsemos juntos mejores condiciones de equidad en nuestro país”, precisó.
El defensor del pueblo expresó que los principales problemas mencionados por la Conferencia Episcopal son los mismos “males públicos” que él ha venido mencionado y que deben ser atacados de raíz.
Entre estos, mencionó la pobreza y exclusión social en la que vive la mayoría de la población agravada por el desempleo y subempleo, la violencia y delincuencia, la corrupción e impunidad, la migración y desplazamiento forzados de personas, la falta de aplicación integral de la legislación vigente, las epidemias del dengue, Chikungunya, Zika y otras amenazas a la salud.
Además, la necesidad de mejor calidad educativa, las posiciones ideológicas o político-partidistas excluyentes de la tolerancia y del diálogo social que son negatorias de la existencia, autonomía personal y de los derechos de opinión, libertad de expresión y participación política, de los demás.
Todos esos “males públicos” que afectan los derechos humanos de los habitantes, son contrarios a la positividad del Estado democrático y social de Derecho que está constitucionalmente vigente y al servicio de la protección, respeto y promoción de la dignidad humana y de la vida social en paz, democracia, desarrollo y libertad.
Nosotros hemos caracterizado, como males públicos, todos los ahí planteados y hemos señalado, al mismo tiempo, soluciones como hacer esta transformación, declaró Herrera Cáceres.
De acuerdo a la Conferencia Episcopal, máxima instancia de poder en la Iglesia católica, la gravedad que adquieren muchos conflictos se debe, en primer lugar, a la forma incorrecta con que los manejan los poderes del Estado, en algunos casos siendo los causantes de los mismos.
Señalan que las manifestaciones de protesta tienen la intención de ser pacíficas, pero que, permitir la infiltración de elementos violentos demeritan la finalidad que persiguen.
Además, establecen que la responsabilidad de la policía es garantizar el orden y la seguridad de toda la población, sin embargo, algunas actuaciones pueden calificarse como de fuerza desproporcionada.







