«Exigimos el respeto y una discusión de altura y de buena fe, con relación a ese tema con personas con conocimiento pleno de la razón de ser del proceso de integración centroamericana y el Parlacen», señaló ese organismo en un comunicado difundido en la capital guatemalteca, donde tiene su sede central.
«Estamos totalmente conscientes que el tema del retiro de Panamá genera una gran polémica de opiniones a favor y en contra, lo que en todo momento y con la altura que el caso merece hemos respetado», agregó.
El pasado 30 de noviembre, la Asamblea Nacional panameña aprobó una ley que deroga las normas que permitieron la adhesión de Panamá al Parlacen y que, a falta de la sanción presidencial, supone el inicio del proceso para abandonar unilateralmente ese foro político.
En su exposición de motivos, el Gobierno panameño reiteró que el Parlacen se ha convertido en un organismo «inoperante» que sólo representa gastos para el país y que, hasta el momento, los panameños no han visto ningún resultado tangible de pertenecer a esa organización.
En ese sentido, el Parlacen hizo un llamamiento a sus detractores a sentarse en una mesa de discusión «de alto nivel» ya que la «descalificación» que hace Panamá del organismo «demuestra que no hay argumentos suficientes para el retiro».
La salida del Parlacen fue una de las promesas de campaña del presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, que tomó posesión el pasado 1 de julio y considera que este foro es un órgano «inoperante» y «una cueva de inmunidades».
El Parlacen, creado en 1991, está integrado por 20 diputados de cada Estado miembro; los ex presidentes y ex vicepresidentes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá, y 22 parlamentarios designados por la República Dominicana.







