Tegucigalpa – La anunciada visita del presidente estadounidense Barack Obama a Costa Rica para sostener un encuentro con los presidentes del Sistema de Integración Centroamericana (Sica) plantea una diversidad de temas y riesgos para el titular de la Casa Blanca.
– La elección de Costa Rica plantea a la diplomacia de Washington la tarea de superar las diferencias entre Daniel Ortega y Laura Chinchilla.
– Asimismo, otros gobernantes de la región mantienen diferencias por políticas de combate al narcotráfico.
El anuncio de la Casa Blanca y posteriormente las entrevistas concedidas por Obama a las principales televisoras de habla hispana de Estados Unidos destacan que abordarán los temas de seguridad, así como el crecimiento económico y el desarrollo de la región.
Será la segunda visita del mandatario estadounidense a la región, ya que en marzo del 2011 estuvo en El Salvador donde se reunió con el presidente de dicha nación Mauricio Funes.
En esa ocasión, la diplomacia estadounidense obvió el clásico encuentro posterior entre el titular de la Casa Blanca con el resto de mandatarios de la región, como ha sido la norma. Muchos vieron ese gesto como un desprecio al resto de gobernantes del istmo.
Pero ahora en mayo próximo, Obama se reunirá con la mandataria costarricense Laura Chinchilla y después con el resto de los presidentes del Sica.
La declaración oficial habla que Chinchilla “ha ofrecido amablemente acoger” a los demás mandatarios del Sica, que integran los cinco países centroamericanos, más Panamá, Belice y República Dominicana.
Además de seguridad ciudadana, Obama quiere hablar de las «increíbles oportunidades» de comercio y cooperación energética, bajo el argumento que ayudarles a crecer económicamente y generar empleo es bueno para Estados Unidos y las naciones centroamericanas.
Superar diferencias
Se espera que tras el anuncio oficial del viaje de Obama a Centroamérica, tanto el Departamento de Estado como la Casa Blanca se asegurarán de la presencia de los restantes siete gobernantes que integran el Sica, además de la anfitriona Chinchilla.
Las últimas cumbres del organismo han tenido como denominador común la ausencia de varios mandatarios al encuentro y en ciertos casos el abierto boicot de gobernantes, como lo dijo públicamente la misma Chinchilla cuando Nicaragua asumió la presidencia Pro tempore del Sica en el último semestre del 2012.
En febrero de este año, Costa Rica fue el escenario para el encuentro regional de los presidentes del Sica con el gobernante de México, Enrique Peña Nieto, a la cual no asistieron los mandatarios de El Salvador y Nicaragua. Este encuentro fue en un segundo intento en vista que en enero la convocatoria de Peña Nieto para un encuentro en Guatemala se deshizo ante el boicot de El Salvador y Managua.
En el caso de la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, esta buscó a toda costa encontrarse con su homólogo de Nicaragua, Daniel Ortega, a quién acusa de haber perpetrado una invasión de suelo costarricense, pero no obtuvo los resultados deseados.
Justamente Costa Rica asumió para el primer semestre del actual 2013 la presidencia Pro tempore del organismo regional y Ortega ha hecho lo mismo con las cumbres convocadas por Chinchilla.
De manera que los diplomáticos de la región se interrogan si Ortega declinará su presencia en San José para continuar con su postura o la opción de un acercamiento y encuentro con Obama hará que olvide temporalmente sus diferencias con Chinchilla.
Para Ortega, cuyo gran aliado en la región es Funes de El Salvador, es importante ir buscando alternativas tras la muerte de su aliado y benefactor Hugo Chávez.
Igualmente existen discrepancias en cuanto al tema del combate al narcotráfico, donde las posiciones de una mayor legalización promovida por el mandataria guatemalteco Otto Pérez son rechazadas por Funes de El Salvador, a tal grado de boicotear junto a Ortega la cumbre convocada por Guatemala para para debatir el tema.
El tándem Funes y Ortega se apoyan mutuamente en el caso del golfo de Fonseca contra las posiciones de Honduras, que aboga por el cumplimiento de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia.
Las últimas cumbres a la que asistieron todos los mandatarios fueron las realizadas en Honduras en el primer semestre del año pasado, la primera cuando visitó el país el vicepresidente estadounidense Joe Biden y mantuvo un encuentro con los gobernantes de la región.
Inmigración
Asimismo, la visita de Obama a inicios de mayo coincidirá con la ofensiva que su administración realiza en el Congreso para lograr una reforma migratoria que regularice la situación de unos 11 millones de indocumentados que residen en Estados Unidos y de los cuales más de tres millones son centroamericanos.
Una solución al problema migratoria es de interés estratégico para Centroamérica y República Dominicana, ya que sus naciones no tienen capacidad para absorber a sus ciudadanos que han salido en busca de mejores oportunidades en el país del norte.
Asimismo, ofrecería la estabilidad a sus economías que dependen de los más de 10,000 millones de dólares en remesas que reciben anualmente y que son vitales para el combate a la pobreza, así como mantener el tipo cambiario de sus monedas nacionales.
Obama, que logró su triunfo reeleccionista gracias al voto hispano, espera recabar el apoyo de los gobernantes centroamericanos para su proyecto de reforma migratoria.







