Miriam Hernández, de la Unidad de Seguridad Escolar en la alcaldía menor de Álvaro Obregón, y con 10 años de experiencia en la Secretaría de Seguridad Pública capitalina (SSP), se encontraba el pasado 9 de enero vigilando a pie una de las cuatro escuelas que tenía bajo su responsabilidad en el barrio Las Águilas, en el suroeste de la capital mexicana, cuando inició un tiroteo.
«Se suscitaron unos disparos, me percaté, me aproximé y vi que efectivamente se estaban balaceando (tiroteando) unos compañeros y los pasajeros de un vehículo, enfrente de una secundaria», relató hoy Hernández, de 31 años y soltera, en el noticiero del canal Televisa.
Los tres delincuentes eran perseguidos por una patrulla de la policía y chocaron su vehículo contra un muro, lo que derivó en un enfrentamiento armado.
«Lo único que pensé fue tratar de desarmarlos a ver si lograba algo», indicó la agente, quien recibió el miércoles un diploma de reconocimiento y 50.000 pesos (3.940 dólares) en efectivo por su heroísmo.
Uno de los delincuentes «estaba disparando con dirección a los compañeros, yo llegué por atrás y logré pegarle en la muñeca un cachazo (culatazo) y cayó el arma», manifestó.
Después de desarmar al primero de los criminales, Hernández se aproximó al automóvil en el que se escondían los otros dos, y encontró a uno de ellos herido, y al chófer agachado protegiéndose de los disparos.
Además, la agente impidió momentáneamente que una muchedumbre de ciudadanos golpeara a los tres agresores, mientras llegaban los demás policías para llevarlos a la fiscalía local.
A juicio de la policía, a los agentes capitalinos les falta más preparación y necesitan mejor capacitación para someter delincuentes.







