La intención de este catracho, quien al principio tenía 50 boletos de sombra norte y sur, es percibir unos mil dólares para regresar a casa, según la publicación.
“Vine a este juego, y no fui al de México-Estados Unidos, porque allá hay que vender las entradas a escondidas, acá no”, expresó Rivera.
El catracho añadió, que al inicio solamente contaba con 10 boletos para revender, pero luego de varias compras sumó 50 tiquetes.
Él es uno de las decenas de revendedores que se ubicaron en las a fueras del Estadio Nacional de San José para el encuentro entre Costa Rica y Jamaica, valedero para la clasificación al mundial Brasil 2014 por el área de la Confederación Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf).







