Así lo expresó en Tegucigalpa Dan Torres, un abogado del Centro de Recursos Legales para Inmigrantes (ILRC, por sus siglas en inglés), desde donde trabaja en la intersección de abogacía para comunidades Lesbiana, Gay, Bisexual y Transexual (LGBT), en los Estados Unidos.
Torres llegó a Honduras en ocasión de la celebración, el 17 de mayo, del Día Internacional contra la Homofobia, conocer la situación de la comunidad LGTB en Honduras y compartir sus experiencias de trabajo en la defensa de sus derechos humanos.
En un conversatorio con periodistas hondureños, Torres habló de la precaria situación de los miembros de la comunidad LGTB tanto en Estados Unidos como en Honduras, y de las violaciones a los derechos humanos a los que se ven expuestos.
Planteó que los miembros de esta comunidad se ven expuestos a la violación de sus derechos humanos, “solo por ser lo que son”.
Son víctimas de discriminación en todos los aspectos de su vida, en el aspecto laboral, en el campo educativo, en el acceso a la salud, a la vivienda, y peor aún, muchos son víctimas de crímenes de odio, de violencia doméstica, dijo.
Las principales víctimas son miembros de la comunidad gay y lesbianas, pero que los atentados más graves los registran los miembros de la comunidad transgénero.
Reveló que como consecuencia de la discriminación de que son objeto, este grupo poblacional registra altas tasas de índices de suicidio, depresión y stress post traumático, entre otras enfermedades que les afectan.
“Hay un desprecio de la vida de las personas LGTB, no hay mucha atención, no hay mucho interés”, señaló.
Comentó que los estudios señalan como principales agresores a hombres menores de 25 años y a los policías.
Estas situaciones se agravan en sociedades en los que estos temas se evaden, en las que el silencio prevalece, señaló.
Dijo que para enfrentar esta problemática se requieren de espacios para hablar de estos temas, abrir un diálogo, abrir los espacios a los miembros de estas comunidades para que cuenten sus historias, porque detrás de cada acto de violencia hay una historia que contar, personas afectadas, personas que amaban a las víctimas, una familia, un ser humano.
“Se tiene que hablar sobre el tema de manera respetuosa, forzar leyes que garanticen el derecho de estas personas”.
Planteó que este debe ser un trabajo de la comunidad no de un grupo en particular o solo del Estado. “Es un trabajo de todos, el Estado debe hacer un espacio para mantener este diálogo, es parte de un sistema en democracia”, indicó.
Dijo que el proceso debe incluir un proceso de capacitación de policías y fiscales, encaminado a hacerles entender el problema de la homofobia y a combatir esos prejuicios.







