Rodeada de congresistas y senadores la viuda del ex mandatario, de 87 años, asistió emocionada al descubrimiento de la estatua en honor del cuarenta presidente del país.
Todo fueron palabras de cariño y reconocimiento a la ex primera dama, que ayer asistió en la Casa Blanca a la constitución oficial de la comisión que se encargará de organizar los actos conmemorativos del centenario de Reagan que se celebrará en 2011.
«Nancy, juntos, usted y el presidente Reagan impulsaron nuestra nación cuando el país más lo necesitaba y Estados Unidos sigue estando agradecido», dijo el jefe de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnel, quien aseguró que «siempre tendrá un lugar especial en nuestros corazones».
La presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, destacó su fortaleza para liderar la causa en favor de la investigación con células madre para combatir el Alzheimer y aseguró que los Reagan «tienen una de las mayores historias de amor de todos los tiempos».
En 1994 se hizo público que Reagan padecía el mal de Alzheimer, una enfermedad que provoca demencia originada por una degeneración de la corteza cerebral que lo apartó de la vida pública.
Pelosi agradeció a Nancy Reagan «que ese amor y apoyo al presidente se hayan transformado en acción» porque aseguró que la investigación con células madre puede hacer una diferencia significativa en la vida de muchas personas.
«Puede salvar vidas. Puede encontrase cura. Es una esperanza para todo el mundo», dijo Pelosi.
Nancy Reagan, vestida con un traje de chaqueta blanco y un top azul marino, estuvo sentada junto a James Baker, quien fue Secretario de Tesoro durante el Gobierno de su marido y amigo personal de los Reagan.
La ex primera dama tomó la palabra para agradecer el homenaje a su marido y aseguró que «la estatua tiene un gran parecido con Ronnie, él estaría muy orgulloso».
Destacó en particular el esfuerzo de Pelosi y ambas se dieron un cariñoso abrazo.
Reagan fue presiente de Estados Unidos en dos mandatos entre 1981 y 1989.
El presidente falleció el 5 de junio de 2004 en su casa de Bel Air (California), a los 93 años. Su cadáver fue velado en la misma Rotonda del Capitolio en la que ahora estará presente para siempre.







