Tegucigalpa – El cardenal Óscar Andrés Rodríguez, señaló este miércoles 24 de diciembre durante la homilía concelebrada en la catedral San Miguel Arcángel de Tegucigalpa, que “tenemos que ser críticos con los culpables de la crisis económica y que se han enriquecido con esa crisis”, que afecta principalmente a los más pobres.
En la denominada Misa del Gallo, el purpurado aludió el momento bíblico cuando una luz iluminó a los pastores en Belén, una claridad que transformó la noche que caía sobre esa localidad ya que esa luz no sólo alumbro el entorno sino también al interior de sus vidas.
Añadió que esa luz ilumina a todos en la Nochebuena y la noche cerrada se convierte en claridad que nos envuelve cuando el ser humano mira al interior de si mismo, Dios se manifiesta como una luz que le permite descubrir su propio misterio, el misterio que lleva en su corazón.
Compartir con los más pobres
“Por eso nuestro primer deseo es que la luz del nacimiento del Señor ilumine la noche de nuestro mundo y la noche de nuestros corazones”, añadió el prelado al tiempo que aludió el momento en que el niño Dios vino al mundo en la posada porque no había sitio para Él en la ciudad y tuvieron que salir a la periferia fuera de la ciudad.
Recalcó que en ese sentido, el Señor ha querido compartir la condición de los más pobres, de los olvidados de la tierra, de todos aquellos que no tienen sitio en la sociedad, porque Jesús pertenece a todos, pero preferencialmente a los pobres y desde su primera venida se hace cargo de la pobreza y de la miseria más extrema del dolor humano de la sociedad.
Añadió que Jesús está presente cada día en millones de seres humanos dispersos sobre la superficie de la tierra, millones de seres humanos que prolongan en el tiempo y en el espacio, el pesebre de Belén.
“Es triste la realidad, nos dice el papa Francisco, de tantos excluidos de nuestra sociedad, tantos para quienes tampoco hay sitio, por tantos millones de mujeres y hombres sin trabajo en el mundo y en Honduras; hay muchas familias que han perdido su vivienda o que nunca la tuvieron y esta noche queremos recordar a todos los que no tienen sitio en la posada como la Sagrada Familia de Belén”, refirió.
La buena noticia
Describió que había muchos pastores que pasaban la noche al aire libre y un ángel del Señor se les presentó y les dijo: “no teman, les traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo, hoy les ha nacido un Salvador” y ese anuncio a los pastores es para todos los seres humanos.
Agregó que los pastores fueron los primeros destinatarios de esa buena noticia de la salvación y los pastores eran en aquella época una clase despreciada y representan a los más marginados de la sociedad y resulta que el primer anuncio de esperanza y alegría va a dirigido precisamente a ellos.
“Dios tiene predilección por los pequeños, por los pobres, por los que no cuentan a los ojos del mundo; en esta Nochebuena nuestros corazones están preocupados, claro que sí, hay una profunda crisis económica que afecta a nuestro mundo y a nuestra Honduras y particularmente a los más pobres”, señaló.
Necesitamos ser críticos
En ese sentido, Rodríguez enfatizó que “nosotros los cristianos no podemos ser simplemente espectadores de esta crisis, necesitamos ser críticos con aquellos que han provocado esta crisis y se han enriquecido con esta crisis y también ser solidarios unos con otros”.
Recalcó que “hoy les ha nacido un Salvador, lo repiten los ángeles y en esta noche, el tiempo se abre a la eternidad porque un Jesús ha nacido entre nosotros”.
Subrayó que “hoy Dios puede nacer en nuestro corazón, cada instante en ese hoy de Dios es que podemos empezar algo nuevo en nuestras vidas”.
Recordó lo que los ángeles cantaron en la noche de Belén: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que Dios ama y quiénes son a los que Dios ama; Dios ama a todos los seres humanos, nuestra sed de ser amados, se sacia en Dios en esta noche, porque Dios es amor y el amor de Dios nos abraza a todos”.
Cómo será posible la paz sin una verdadera solidaridad entre los pueblos, se preguntó el cardenal al tiempo que resaltó que solamente Dios puede hacer de Honduras un país en paz, un mundo en paz.
“Quisiera abarcar en esta noche a todas las mujeres y hombres de esta tierra marcada por la tristeza, por el miedo, por la pobreza, a todos los que están representados en los pastores de Belén”, agregó.
El purpurado reiteró que “en esta noche nuestros corazones están preocupados, inquietos por la profunda crisis que afecta a todo el mundo y a nuestra Honduras; muchas regiones del mundo están en guerra, están en una violencia que millones de seres humanos no tienen la paz, por eso esta navidad que celebramos nos quiere hacer resurgir en la solidaridad y en la paz; no podemos celebrar estas fiestas, olvidando a todos aquellos para quienes la navidad no será motivo de fiesta sino de algo les va a recordar con más crudeza la soledad, la vejez, la impotencia, las angustias”.
“No podemos limitarnos a contemplar a este niño que yace en el pesebre, olvidando el compromiso de ser testigos, necesitamos volver al camino, volver gozosos de la gruta de Belén para decirle a todos, que hemos encontrado la luz y la vida”, concluyó.
La misa fue concelebrada con el obispo chileno Cristián Precht, el obispo auxiliar de la arquidiócesis de Tegucigalpa, Juan José Pineda y el canciller de la Iglesia Católica, sacerdote Carlo Magno Núñez.







