Carlgren, cuyo país preside este semestre la Unión, pidió a ambos que utilicen «todo su potencial» a este fin.
El ministro dijo que la UE espera de la cumbre un acuerdo global, más ambicioso y con una mayor participación que el Protocolo de Kioto de 1997, que ahora solo abarca a 37 países industrializados, y que sea legalmente vinculante para todos.
«Queremos un acuerdo construido sobre los fundamentos de Kioto. Pero el protocolo por sí solo cubre sólo un tercio de las emisiones globales y no será suficiente para ganar la batalla contra el cambio climático», señaló.
La cumbre de Copenhague debe aprobar un nuevo acuerdo que suceda a Kioto, cuyo primer periodo de compromiso expira en 2012.
Pero la reunión de Copenhague está paralizada por las diferencias sobre la reducción de las emisiones y la financiación necesaria para mitigar el cambio climático, y adaptarse a los efectos del recalentamiento.
Y también por los temores de países en desarrollo y emergentes, como China, de una «agenda oculta» para acabar con Kioto, que no fijaba para estos países objetivos vinculantes.
Un nuevo acuerdo global sería una forma de incorporar a EEUU, que en su día no ratificó el Protocolo de Kioto.







