No obstante, matizó que «los cambios de los patrones del uso del teléfono móvil desde el periodo estudiado -los últimos 10 años-, especialmente en gente joven, hacen imprescindible continuar con el estudio de la relación entre el uso del teléfono móvil y el riesgo de cáncer de cerebro».
Los responsables de este estudio, que se publicará mañana en la revista International Journal of Epidemiology, concluyeron por tanto que se necesitan «más investigaciones» antes de poder asegurar que «no hay una relación entre las radiaciones de los móviles y el cáncer cerebral».
Del mismo modo, los autores de la investigación también examinarán si el uso de la telefonía móvil aumenta el riesgo de tumores en el nervio acústico del oído y la glándula parótida, donde se produce la saliva.
Además, una de las encargadas del informe, Elisabeth Cardis, reveló que otro estudio investigará los efectos de los celulares en los niños -no incluidos en Interphone-, pues se sospecha que son más susceptibles a los efectos de la radiación.







