Yar’Adua pertenecía a una familia aristocrática que participaba activamente en la política de Nigeria: Su padre fue ministro de la ciudad de Lagos durante la Primera República y su hermano fue el jefe del Estado Mayor durante la presidencia militar de Olusegun Obasanjo, de 1976 a 1979.
El presidente fallecido era licenciado en Química y después de un breve periodo como lector en centros universitarios pasó a ocupar puestos directivos en varias empresas.
Aunque fue miembro del izquierdista Partido para la Redención Popular (PRP) durante la Segunda República de Nigeria (1979-1983), Yar’Adua acabó uniéndose al Partido Democrático Popular (PDP), una formación política con la que se presentó como candidato para gobernar el Estado de Katsina, en el norte de Nigeria en 1999.
Yar’Adua tuvo fama de honrado y transparente durante los ocho años, de 1999 a 2007, en los que ocupó el puesto de gobernador de Katsina, por lo que su predecesor en la Presidencia del país, Olesegun Obasanjo, le apoyó en su candidatura a la Jefatura del Estado.
Sin embargo, expertos y políticos del país criticaron insistentemente a Obasanjo por haber elegido a un sucesor que tenía graves problemas de salud, ya que además de la pericarditis aguda que apartó a Yar’Adua de su cargo en los últimos meses, el mandatario tenía también problemas renales.
El anuncio de su candidatura a la Presidencia de Nigeria
Según sus críticos, Yar’Adua era un «títere» del ex presidente Obasanjo, que usó su influencia para persuadir a los gobernadores de los estados más influyentes para que respaldasen su candidatura, con la intención de mover en la sombra los hilos del poder.
Sus defensores, en cambio, opinaban que tras su aparente debilidad se encontraba una fuerte personalidad que hacía muy difícil los intentos de control del ex presidente.
Durante el mandato de Yar’Adua, la Administración de Nigeria se planteó un programa de siete puntos que pretendía enfrentarse, entre otros, a los problemas de infraestructuras, seguridad alimentaria, y al conflicto armado que azotaba la región petrolera del Delta del Níger.
Los analistas del país consideran que el mayor logro de Yar’Adua durante su presidencia fue la amnistía que ofreció a los rebeldes de la región rica en petróleo, a la que muchos de ellos decidieron acogerse y entregar sus armas, que ha reducido notablemente la violencia en el área.
Yar’Adua, que durante el último año fue criticado duramente por la oposición al negarse a difundir detalles sobre su estado de salud, viajó a Arabia Saudí el pasado 23 de noviembre para tratar la pericarditis aguda que sufría y, desde entonces, no ha aparecido en público.
En Arabia Saudí permaneció hasta el 24 de febrero pasado, cuando regresó a Nigeria para seguir su convalecencia en una unidad médica especial instalada en la Residencia Presidencial de Abuya.
Al no poder ejercer la Jefatura del Estado, el vicepresidente, Goodluck Jonathan, fue nombrado, el pasado 9 de marzo, presidente interino por el Parlamento para acabar con las tensiones que surgieron entre el Gobierno y partidos de la oposición.
Hoy, Jonathan juró el cargo de Presidente titular en un acto en la Residencia Presidencial ante el juez Alloysius Katsina-Alu, jefe del Poder Judicial nigeriano, y esta misma tarde Yar’Adua será enterrado mientras el país inicia siete días de luto nacional.
como líder del PDP en 2006 fue una sorpresa para muchos, ya que Yar’Adua nunca había expresado hasta entonces su intención de dirigir el país.






