«La actitud de los Gobiernos es de preocupación, debe haber solución, no podemos vivir en ilegitimidad permanente», agregó.
Zelaya también dijo reconocer que Lobo, del Partido Nacional, «ganó frente al Partido Liberal, pero estas elecciones no tienen legitimidad por el abstencionismo, por el ausentismo que hubo, que es extraordinario, sólo el 40 por ciento votó».
El mandatario derrocado también reiteró que el denominado hasta el sábado pasado Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado debe convertirse en una plataforma de coordinación política para que busque las transformaciones que requiere el país a través de una Asamblea Constituyente.
Según el coordinador general del movimiento, que exigía la restitución de Zelaya y condena el golpe de Estado, Juan Barahona, éste ha pasado a denominarse Frente Nacional de Resistencia Popular, por decisión de una asamblea celebrada el sábado en la central ciudad de Siguatepeque.
Zelaya enfatizó que la Resistencia no se debe convertir ahora en un partido político, sino «en un eje para coordinar y aglutinar las fuerzas políticas progresistas que, sin perder su propia identidad, logren cumplir el objetivo de las transformaciones y cambios para el pueblo hondureño».
«La Resistencia es la esperanza para tener una nueva Constitución instalando una Asamblea Nacional Constituyente», agregó el presidente depuesto, quien fue sustituido en el poder el mismo día del golpe de Estado por Roberto Micheletti, quien presidía entonces el Parlamento hondureño.







